lunes, 26 de enero de 2015

En Mesopotamia, El Infierno era un lugar entendido  bajo el sentido latino de infernum, esto es, el inframundo o morada de los muertos (sus espíritus eran llamados
gidim en sumerio  y etemmu en acadio), sin especial connotación de castigo. En aquella morada (Kur), bien es verdad que sombría, polvorienta y silenciosa, se hallaban, entre otros dioses, Nergal, el esposo de Ereshkigal, Dumuzi y Geshtinanna, dioses para quienes la muerte era algo terrible, temiéndola también como si ellos fueran un ser humano más.

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