sábado, 22 de noviembre de 2014

un demonio llamado Krampus




Si en la mayoría de lugares a los niños malos Santa Claus les trae carbón, en el folclore alpino, a los niños malos se los lleva en un saco un demonio llamado Krampus, es además el duende anti-navideño, lo opuesto a Papa Noel. La palabra Krampus proviene del antiguo alemán “krampen”, que significa garra. Es conocido también como: Knecht Ruprecht, Klaubauf, Pelzebock, Schmutzli.
Los primeros alemanes (siglos VI-XI) creían que Hertha (Bertha o Perchta) era la diosa de la luz, la domesticidad y el hogar. Cocinaban tortas de levadura al horno en forma de zapatos, que fueron llamados zapatillas de Hertha llenándolos de regalos.

Durante el solsticio de invierno, las casas se cubrían con ramas perennes de abeto para darle la bienvenida. Cuando la familia y los siervos se reunían para cenar, hacían un altar con piedras planas, donde encendían una fogata con ramas de abeto. Decían que Hertha descendía a través del humo y guiaba a los conocedores de las tradiciones a adivinar el futuro de los asistentes a la fiesta.
Alfred Hotes33
También hay versiones más oscuras acerca de que Perchta aterrorizaba a los niños junto con un tal Krampus.

Muchas ciudades han dramatizado las prácticas de los dioses como personajes caminando por las calles. Estas tradiciones han seguido en las regiones rurales de los Alpes, y las diversas tradiciones similares, tales como día de Wren, sobrevivieron en las naciones celtas hasta hace poco.


Krampus es una antigua tradición pagana germánica, extendida por toda la geografía alpina.La manera en la cual nosotros las personas de estos tiempos modernos tratamos con Santa Claus, y la Navidad en general, es exactamente la misma utilizada en los ritos para los Dioses de la antigüedad En su origen, los pobladores alpinos de lo que hoy en día es Baviera se vestían con pieles y huesos de animales y teñían sus caras con carbón a finales de otoño, reuniéndose en torno a hogueras en un intento de asustar a los demonios de invierno. La costumbre fue perseguida por la Iglesia Católica, hasta que en el siglo XVII el pragmatismo pudo más que las prohibiciones, y a la figura de Krampus se ligó la de San Nicolás, liderando éste a los demonios, y cristianizando la tradición. Más recientemente, esta práctica folclórica fue perseguida por el régimen austrofascista de Engelbert Dollfuss. Algunos de los rituales asociados al Krampus son considerados como patrimonio cultural no material por parte de la UNESCO. Figuras similares al Krampus, con distintos nombres, se encuentran en Alemania, Suiza, Italia, Eslovenia o República Checa. Sin embargo, es en Austria donde hoy en día Krampus tiene mayor presencia, y donde se dan las mayores concentraciones de estas criaturas.
Los niños o adultos que hayan sido malos no deben visitar Austria a finales de otoño. Si pasean por las calles de cualquier ciudad o pueblo austriaco en la noche del cinco de diciembre, pueden acabar en la cesta de Krampus de camino al infierno.
En la antigua Letonia, Ziemassvētki, en el sentido de fiesta de invierno, se celebraba el 21 de diciembre como una de las dos fiestas más importantes, la otra era Jani. Ziemassvētki celebraba el nacimiento de Dievs, el mayor dios de la mitología letona. Las dos semanas antes de Ziemassvetki se llamaban velu laiks, la ‘temporada de fantasmas’. Durante el festival, se encendían velas para Dieviņš y un fuego ardiente que debía mantenerse hasta el final, y su extinción señalaba el fin de la desdicha del año anterior. Durante el banquete, un espacio en la mesa estaba reservado a los fantasmas, que debía llegar en un trineo. Durante la fiesta, se comían siempre determinados alimentos: pan, frijoles, guisantes, carne de cerdo especialmente su chuletas y su patas. Carolers (Budeļi) iban de puerta en puerta cantando canciones y alimentándose en diferentes casas.

Krampus es un demonio con largos cuernos y piel de carnero, salido del corazón de las montañas alpinas, y que merodea por las calles austriacas de principios a mediados de diciembre en busca de víctimas a las que aterrorizar. Estas infames criaturas arrastran cadenas oxidadas, tañen cencerros, portan antorchas y van armados con ramas de abedul con las que no dudarán en azotar las piernas y el trasero de niños y adultos traviesos y revoltosos. Los monstruos van en pequeños grupos. ¿Su líder? San Nicolás, la figura que inspira a Santa Claus o Papá Noel, que se encarga de dar frutos secos, mandarinas y dulces a los niños buenos, mientras que ordena a los Krampus tomar buena cuenta de los que no son tan buenos.
Su apariencia más común es casi la misma que la de los demonios: mitad hombre, mitad cabram con cuernos, cola larga y una enorme lengua comprimida. Pero también puede ser caracterizado como un caballero vestido de negro, o una criatura muy peluda, dependiendo de la región en la que se escuche su historia.
En la víspera del Día de San Nicolás, también conocido como Krampusnacht (Noche de Krampus), en Austria y en otras áreas, la gente que ama el pecado se desfrazan de diablos,  y las brujas comienzan el ritual antiguo que se conoce hoy como la Carrera Krampus. A menudo con antorchas y en estado de embriaguez, estos demonios retozan por las calles, asustando a niños y adultos por igual.
 En los oscuros recovecos de nuestra conciencia cultural de la relación entre la cabra con cuernos de diablo y San nicolas es clara. Con la creciente popularidad de Krampus todo el mundo, volvemos a encontrar el arquetipo del poderoso demonio que reina sobre esta temporada de festividad del solsticio..






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