jueves, 23 de octubre de 2014

El Trance


El trance es la experiencia de la Realidad Extrasensorial.
Podemos tener la certeza de que el alcance de nuestros sentidos humanos habituales no nos expone a la realidad en su totalidad, sino a la realidad como nosotros los humanos necesitamos verla, de manera tal que reaccionemos apropiadamente para nuestra propia supervivencia. Esta es la Realidad Sensorial. Nuestros sentidos nos advierten de situaciones potencialmente peligrosas, depredadores, sonidos que son importantes, los sabores y las texturas que pueden revelar peligro o comodidad. Nuestros sentidos nos revelan lo que necesitamos saber para interactuar con el mundo de manera que nuestra comodidad y supervivencia sean atendidas.
Esta "primacía de la realidad sensorial" que absorbe nuestras mentes durante la mayor parte de nuestras vidas, es una herencia del Reino Animal. El obsequio del Padre de Todo o Padre de Astucia para la humanidad fue el Espíritu de "Wod" o la Inspiración; este obsequio fue la consciencia del Espíritu Inmortal que interactúa dentro y fuera de nosotros, y la consciencia del Fuego Hechiceril; el Fuego de los Dioses.
Este extraño y peculiar poder, en el que reposan nuestras propias imaginaciones divinas, nuestra habilidad imaginal, existe para un solo propósito; es una entrada hacia una experiencia de la realidad que es plenamente divina, o debería decir, una experiencia que es completa o plena. El Fuego Brujeril, el elemento divino de conciencia en la humanidad el cual es una entrada de la conciencia de lo infinito, está allí para que nosotros, también, podamos ser semejantes a los Verdaderos Seres, los Espíritus, o los Inmortales.
Los Seres Verdaderos, Espíritus que han sido llamados "Dioses", son Dioses porque poseen plenitud de Consciencia (awareness) y plenitud de conciencia (consciousness). No hay nada que ellos no vean o que no experimenten. De los seres humanos no se puede decir lo mismo, la mayor parte del tiempo, o nunca. Pero cuando el Trance viene, y se abre hacia una fuerte experiencia de la Realidad Extrasensorial, te encontrarás en el umbral de tu propia mortalidad; es por esto que el Trance y la Muerte son similares. El trance verdadero y pleno es la hora inmortal, la hora de los Dioses. Es la entrada a un mundo que no es enteramente nuestro, y sin embargo, un mundo que no puede decirse que se encuentra "aparte" del nuestro – ya que la Realidad es UNA, PLENA, y NO DIVIDIDA. Lo que es diferente es la percepción- e incluso la percepción es parte de la totalidad.
De esta manera, podemos decir que el Mundo Divino de los Inmortales no es el mismo que el mundo humano, pero tampoco es diferente; podemos decir que nuestros mundos no son uno y sin embargo, no son dos. Este es un sutil punto que debe ser comprendido.
El Trance no es comienza fuerte, pero se hace fuerte conforme tu capacidad divina, imaginal o Fuego invisible es avivado más y más intensamente, dentro de tu ser esencial. Por esto el esfuerzo o práctica son necesarios. Un día vendrá cuando el Trance te destruirá, así como un fuego lo destruye todo. Pero la destrucción será únicamente del "Tú" que se basaba en tus memorias y experiencia de la realidad sensorial y mortal, y será el nacimiento de un nuevo "Tú" que participe libremente en la Totalidad de las cosas; un "tú" que ahora será capaz de experienciar la Realidad con los sentidos "Fuertes" o los Ojos de Astucia, los Ojos de una Bruja.
Tú "mirarás" los rostros de los Invisibles y los conocerás como tus verdaderos compañeros. De hecho, incluso ahora, ellos están más involucrados en nosotros de lo que nosotros los mortales podríamos nunca estarlo de ellos, por virtud de su gran maestría de lo que nosotros llamamos "El Trance".
El Trance no existe aparte de la realidad sensorial o el cuerpo, sin embargo, aquello que lo hace posible no está limitado a la realidad sensorial o el cuerpo. Nosotros estamos tratando con un Misterio del espíritu, de un obscuro y maravilloso fuego inmortal que fue otorgado a la humanidad por los seres que se encuentran más allá de nuestro entendimiento mortal, en "tiempos ancestrales", o dentro de la dimensión mística de nuestra existencia.
Después del otorgamiento del Fuego, no éramos ya meras cosas mortales, sino inmortales en fuga, semillas de los Dioses en espera de brotar.
El dolor metafísico de nuestra existencia humana no es sino la más profundo, más hondamente sepultada realidad divina en nosotros que sabe muy bien que no es esclava de la muerte o la limitación, y aun así, se ve forzada a lidiar con miedos y limitaciones- una vez más, un efecto colateral de nuestra herencia animal, y el Duro Destino de nuestra mortalidad– la bendición y la maldición de seres que ya no son solamente mortales pero tampoco del todo inmortales, cabalgando el extraño espacio entre estas cosas.
Qué extraños tiempos son estos, y extraños seres somos nosotros. El Trance nos introduce a "la historia secreta" de lo que somos en realidad, de lo que hemos olvidado, y de aquello que nos aguarda. Somos Capax Dei, "Capaces de Dioses"- capaces de ser mucho más de lo que jamás soñamos, puesto que aun la mayoría de nuestros sueños son meras fantasías mortales.
La Llama en sí misma posee alguna misteriosa relación con el área que se halla detrás de tu ombligo. Si deseas avivarla y hacerla más brillante, es al Misterio del Aire Inconstante que debes acudir, de la misma forma que viento aviva las llamas para que crezcan, o los Fuelles hacen que el Fuego en la fragua se intensifique. Tu cuerpo es la fragua en donde un ser Espiritual de infinita sabiduría es forjado, un Nacimiento Espiritual- jamás confundas u olvides esto..
Cuando la Noche del Misterio venga, un Ser Divino nacerá– pero ¿quien será? Esta es la Visión Beatificada, la culminación del Destino. La identidad del Hijo del Cuerno o el Hijo Divino es el misterio central del Despertar, y el nombre de este ser es el Nombre de la Fortuna. Pero esto deberás descifrarlo en otro momento.
Robin Artisson.

1 comentario:

  1. Me gusta investigar el trance. como dice una canción de Charly Garcia "Adoro la teletransportaciooón"
    -De a poquito con la meditación voy ingresando; aunque es muy liviano y si empiezo a inquietarme se me va enseguida. otras veces es bastante fuerte y siento como recorre la energia por mi cuerpo.

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