jueves, 7 de agosto de 2014

Tres veces maulló el gato atigrado.
Tres y una más gimió el erizo.
Llegó el momento, nos anuncia la arpía.
Bailemos en torno al caldero y alimentémoslo con entrañas envenenadas. Tú, sapo, que durante treinta y un días y otras tantas noches has sudado veneno bajo fría piedra, serás el primero que cuezas en el caldero encantado.
-Hiervan y cósanse en la cazuela, rueda de víbora, ojo de lagartija, pie de rana, piel de murciélago, lengua de perro, estiércol de sierpe, aguijón de culebra, pierna de lagarto y ala de mochuelo; cósanse y hiervan como si fuesen filtro infernal, para darnos un poderoso hechizo.
Redoblemos el trabajo y el afán, y arderá el fuego y hervirá el caldero.
Hiérvanse, escama de dragón, diente de lobo, betún de brujas, vejiga de tiburón, raíz de cicuta de noche arrancada, hígado de judío blasfemo, hiel de cabra, hojas de abeto plateadas a la luz de la luna que se oculta, nariz de turco, labio de tártaro, dedo de criatura estrangulada al nacer y arrojada al foso por una mujerzuela; todo esto, mezclado con entrañas de tigre, son los ingredientes de nuestra cazuela.
Redoblemos el trabajo y el afán, y arderá el fuego y hervirá el caldero.
Enfriémoslo con sangre de mono, y estará el hechizo completo y dispuesto.

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