jueves, 7 de noviembre de 2013

Morrigan, La Gran Reina o la Reina Espectral


El nombre de "Morrigan" nos viene de la rama gaélico irlandés, y se compone de los términos mor (connota fantasma, el terror o la muerte) y Rigan (queen

Invocada en las batallas, tenía como misión despertar el espíritu de combate, la ira y la fortaleza que deben ponerse en juego en cualquier lucha si se desea ganar. Así, los antiguos contaban que Morrigan se aparecía en los campos de batalla, vestida con armadura y armas, principalmente una espada e incitaba a los soldados a luchar más allá de sus fuerzas, ya que les otorgaba valor y poder. A veces no era visible, pero se la reconocía inmediatamente por los cuervos que sobrevolaban el lugar, y la presencia de éstos indicaba que Morrigan estaba allí, por lo que se convertían en un buen augurio para el combate. Según dicen, respondía al llamado de los cuernos de guerra y no se retiraba hasta que el último enemigo hubiera sido liquidado o se rindiera. Los cráneos de los caídos eran conocidos como “las bellotas de Morrigan” y constituían la suficiente ofrenda para esta diosa belicosa.
En las leyendas se invoca a Morrigan en la batalla mediante una incitación de los cuernos de la guerra y graznidos de cuervo. Los cráneos de los caídos  en batalla se llamaban “las bellotas de morrigan” por lo que también podemos definirla como la diosa del destino humano.
Amante de reyes, y gran ayuda en las batallas de los Tuatha de Danann.  Bajo la forma de una atractiva joven intentó seducir a Cuchulainn, el mejor guerrero y el que más muertes provocaba, pero éste la rechazo dejándola de lado por ir a la batalla.

Ella despechada atacó a Cuchulainn de todas las maneras que pudo, pero éste la venció una y otra vez, finalmente descendió sobre él en forma de cuervo, cuando  ya estaba herido de muerte y atado a un árbol.
La aparición de Morrigan sobrevolando el campo de batalla hacía saber a los soldados que había llegado el momento de dar lo mejor de sí mismos, despreciando a la propia muerte, ya que la muerte en el universo celta no es el fin de una vida, sino el comienzo en el otro mundo.
Por eso en la batalla lo peor era ser prisionero o quedar tullido, no la muerte.  Cuando Morrigan se transformaba en cuervo o corneja, era habitual que fuese una profecía de muerte como cuando se presentó ante el Donn de Cuailnge, aunque no siempre sus profecías eran de muerte sino que en ocasiones daba consejos muy importantes, como cuando aconsejo a Dagda de cómo tratar a los formorianos enemigos de los Tuatha de Danann.

En una ocasión lanzó una profecía sobre el fin del mundo: “Veremos un mundo que no me querrá, habrá veranos sin pétalos, ganado sin leche, mujeres sin pudor, hombres sin valor, conquistas sin ningún fin... Bosques sin árboles, mares sin habitantes, juicios en falso contra hombres ancianos y sabios, malos defensores corruptos, todo hombre, un traidor; todo hijo, un ladrón. El hijo irá a la cama del padre, el padre a la cama del hijo. Cada uno de sus hermanos lo será por ley No buscará a ninguna mujer fuera de su casa... En un tiempo malo, la indecencia engañará a su padre, a su hermana defraudará….”

Es una Diosa definida en el Glosario de Cormac como mater deorum hibernemsium  “nutridora de dioses”, también es conocida como “la gran reina”, “Diosa suprema de la guerra”, “Lavador en el vado, (cuando aparece lavando ropas de alguien que va a morir a la orilla de un rio”, “Reina de los Espectros”.

Esta es la patrona de las sacerdotisas y brujas, ella es la señora de la venganza, la noche, la magia y las profecías, pero también es una diosa protectora de ríos, lagos y toda agua dulce.
Es una gran Diosa Madre y se la considera también una diosa lunar y la Reina de las Hadas.
 Sus invocaciones entrañan trabajos de defensa, energía, alejar enemigos, limpiar el camino para establecer la vida, así como consuelo de las penas, desarrollo en la fuerza de fe y contacto con la Diosa

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