martes, 20 de agosto de 2013

Dakini "Sky Walker" o "bailarina del cielo



Una Dakini o Khandroma, literalmente "la que se mueve a través del espacio" o "la se mueve en el cielo", es una manifestación de la energía en forma femenina. El término también se utiliza para indicar el principio femenino ilustrado de la no-dualidad, que trasciende el género Hay Dakinis en el mundo que son seres humanos como los maestros o maestras espirituales o mujeres o brujas que poseen poderes psíquicos, y también est´´an las Dakinis no humanas, tales como las diosas y espíritus de la naturaleza en forma de mujer.
En el budismo tántrico del Tíbet, las Dakinis encarnan el principio de la Sabiduría y de la
iluminación de Buda, por lo que se dice que son las  consortes de todos los Budas. En términos más generales, representan el principio femenino que está fuera del control de la sociedad patriarcal y la conciencia racional masculina. En el plano externo, las practicantes consumados fueron llamados dakinis, pero en última instancia, a pesar de que aparece en forma de mujer, una dakini desafía las definiciones de género. "Para cumplir realmente la dakini, usted tiene que ir más allá de la dualidad,
Es la iniciadora de todos los yoguis en las más altas prácticas esotéricas del budismo tantrico.
Las Dakinis, son manifestaciones activas de la energía. Por lo tanto, generalmente se represetan bailando.
En la tradición tántrica budista del Tíbet, las Dakinis, básicamente, representan manifestaciones de la energía en forma de mujer, el movimiento de la energía en el espacio.
En el hinduismo, el término dakini menudo tiene connotaciones negativas, aunque en el tantrismo hindú dakinis son los guardianes de los misterios más profundos del ser, a través de los cuales se revelan los secretos de la transformación interior.
En los cuentos Jatakas hay varios episodios que describen seres divinos viajando por el aire. En sánscrito, dichos seres se llaman Dakinis, que generalmente significa Seres Celestiales, Hadas de las Nubes. En tibetano para describir a las Dakinis se utiliza la palabra Kha-dro (mkha­groma).
Las Dakinis son una Emanación de la Mente Iluminada. Son las representantes de la Sangha en su refugio interno. Pueden tener apariencia pacífica y airada y llevan ornamentos de huesos, bailando desnudas. Ayudan a los practicantes a eliminar cualquier obstáculo y guían a los prac­ticantes en el camino hacia la iluminación. Las Dakinis tienen la habilidad de conceder los ocho grandes poderes (sanscrito: Asthasiddhi) a practi­cantes devotos.

El reino celestial o Reino Puro de las Dakinis se llama Khechari.
DAKINIS MUNDANAS
La ambigüedad de la dakini forma parte de su tradición tibetana. En sus manifestaciones como demonio femenino, devoradora de carne, puede actuar en nombre de fuerzas negativas contrarias a la espiritualidad. Puede ser una fuerza de apoyo, y actuar como ayuda protectora para su feudatario, que quizá sea un ser realizado o simplemente un poderoso chamán. O quizá, ella misma sea un ser completamente realizado que actúa como maestra, mensajera, o protectora del dharma. Por ejemplo, cuando la dakini mundana devoradora de carne actúa en nombre del dharma, no se come el cuerpo de su víctima sino su aferramiento al ego, liberando así al practicante y conduciéndole a niveles más profundos de realización.
La tradición del budismo tibetano requiere que los lamas y practicantes tán­tricos aprendan a identificar a los diferentes tipos de dakinis, a fin de interactuar con ellas de manera apropiada.

Existen muchos relatos de yoguis o yoguinis altamente realizados que no reconocen a la dakini aun cuando está entre ellos, o que confunden a una dakini mundana con una realizada, o viceversa. Cometer este tipo de error puede acarrear resultados desastrosos. Confiar intimidad y secretos a una dakini mundana puede conducir a la muerte y a la destrucción del propio linaje de enseñanza. Perder la oportunidad de recibir enseñanzas de una dakini realizada puede conllevar años de práctica en vano, obstáculos que pro­ducen frustración, y una falta general de sincronía con el maestro o maestra y sus transmisiones. Debido a esto, existen numerosas directrices, escritas y ora­les, sobre cómo reconocer a las dakinis.
La manifestación tibetana de la dakini mundana se halla estrechamente relacionada con su precursora india, pues surge como demonio o espíritu con su arsenal de poderes y ejércitos, que provocan calamidad o maldad, dependiendo de la seriedad de su intención. Su afición por el sabor de la sangre y la carne humanas persiste desde sus formas iniciales. Estas dakinis andan errantes, a solas e indomadas, y crean el caos en muchas situaciones, inconstantes y aterradoras. Personifican la magia y el poder mundanos, perturbando a sus víctimas en los cementerios, donde los cuer­pos muertos se descomponen. También habitan en las montañas y manantiales y actúan como protectoras locales.


El capítulo quinto de la traducción de la Biografía de Taksham Nuden Dorje de la Dakini Yeshe Tsogyel por Keith Dowman y traducido al español por Ana Irene Mejía

Este es un buen recuento de los métodos de logro espiritual de Tsogyel, su práctica en el vestíbulo de la Asamblea de Dakinis en Tidro en la Cueva Secreta de Meditación de Tsogyel y en otros lugares.

En un principio viví en una cueva de un anacoreta en un rincón del vestíbulo de la Asamblea de Tidro. Los patrones locales generosamente me proporcionaron provisiones. Aquí diligentemente me dediqué al método de la realización del Sereno Guru Pema Jungne en su realidad incondicional. Después de tan sólo un corto período de meditación mi cuerpo asumió su forma divina y la deidad Yidam apareció ante mis ojos. Percibiendo mis nervios psíquicos y flujos energéticos como el mandala de la Dakini, cualquier actividad transformativa que comenzaba era lograda automáticamente. Favorecida por las bendiciones del empoderamiento del Lama, la esencia-semilla, la naturaleza de la mente, surgió como la forma danzante del Lama y todos los fenómenos aparecieron como las tierras puras del Lama. Simultáneamente con la emergencia espontánea de devoción genuina, no-referencial y respeto por el Lama, el mandala externo comenzó a florecer iridiscentemente, y Héroes Búdicos y Dakinis brillaron en unión en mis campos sensoriales.

Con esta vivida visión de luz radiante llegué a un lugar llamado Orgyen Kandro Ling, la Tierra de las Dakinis. En esta tierra los árboles frutales eran rastrillos, el suelo estaba cubierto de carne, las montañas eran pilas erizantes de esqueletos y los terrones de tierra y piedra eran fragmentos de hueso esparcidos. En el centro de este mandala estaba un inconmensurable palacio construido por cráneos y cabezas mojadas y secas, y los techos y las persianas de las puertas estaban hechas de piel humana. En un radio de mil leguas el palacio estaba anillado por un círculo de volcanes, una pared de vajras, un perímetro de rayos cayendo, un anillo de ocho centímetros y una pared de hermosos lotos. Dentro de estas fronteras había parvadas de pájaros comedores de carne y bebedores de sangre y multitudes de demonios salvajes, masculinos y femeninos, y otros bárbaros, los cuales me rodeaban mirándome amenazadoramente, pero posteriormente ellos actuaron ni con hostilidad ni amistosamente.

Después subí al palacio y habiendo pasado a través de tres puertas sucesivas encontré a muchas Dakinis en forma humana, llevando varias ofrendas a la Dakini principal. Algunas cortaban tiras de carne de sus cuerpos con cuchillos y preparando la carne como ofrenda de Ganachakra, hacían reverencias. Algunas dejaban salir sangre de sus venas, algunas se sacaban sus globos oculares, algunas se cortaban sus narices, sus lenguas o sus oídos, otras cortaban sus corazones o sus pulmones, hígado, bazo o riñones, algunas daban su carne, otras su sangre vital, otras daban su tuétano o fluidos, otras daban su fuerza vital o su aliento, otras cortaban sus cabezas o sus extremidades. Después de cortar y preparar sus ofrendas las presentaban a su Dakini principal y consorte, quienes las bendecían y distribuían como muestra de fe.

"¿Porqué se infligen este tipo de dolor?" les pregunté. "Si toman sus propias vidas ¿cómo es posible que alcancen el final del camino del Buda?"

Ellas respondieron:

O mujer con mente indecisa
El Lama realizado, un verdadero Lama,
Instantáneamente confiere su compasión,
Sabiendo que lo complace pero postergando su placer,
Aplazando, el mérito se pierde -
Demorando, impedimentos y obstáculos se multiplican.
En la medida que tu cognición de la verdad última sea instantánea,
Es tan rápido como un destello de fe genuina;
Si fracasas en ofrecer Conciencia en el momento en que surge,
Aplazando, el mérito se pierde -
Demorando, impedimentos y obstáculos se multiplican.
En la medida que tu cognición de la verdad última sea instantánea,
Es tan rápido como un destello de fe genuina;
Si fracasas en ofrecer Conciencia en el momento en que surge,
Aplazando, el mérito se pierde -
Demorando, impedimentos y obstáculos se multiplican.
En la medida en que hemos obtenido este cuerpo por un momento,
Sólo un momento existe para celebrar el camino;
Fracasando en ofrecer este cuerpo auspicioso mientras lo tienes.
Demorando, impedimentos y obstáculos se multiplican.
Puesto que el Maestro aparece tan solo por un instante,
Hay tan solo un instante para entrar en la puerta de los misterios;
Fracasando en ofrecer la enseñanza al momento que la posees,
Demorando, impedimentos y obstáculos se multiplican.
Al escuchar esto, me sentí avergonzada.

Simultáneamente con la dedicatoria del mérito de las ofrendas, una Vajra Yogini apareció enfrente de cada una de las Dakinis devotas y en un chasquido del dedo pulgar e índice se disolvió y todo fue como antes. Entonces cada una de las Dakinis le pidió instrucciones a la principal antes de retraerse en si misma para meditar. De esta manera sus ofrendas y períodos de meditación se repetían doce veces al día. Dentro de cada una de las puertas a la sala de meditación había un guardián en la entrada; en el centro del mandala estaba Vajra Yogini parada en resplandor de luz tan intensa que era insoportable mirar.


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