martes, 9 de julio de 2013

Ataques de las hadas



¡Márchate, oh niño humano!

A las aguas y a lo silvestre
con un hada de la mano,
pues hay en el mundo más llanto del que puedes entender.

Ataques de las hadas
Abrirse a echar un simple vistazo a algo que la mente de uno no puede asimilar o integrar puede ser devastador, o mortal. El golpe de la muerte puede llegar como una conmoción o miedo, o (peor) como locura. Los “atacados por las hadas” del folklore, y los “guiados por las hadas”- no hay vuelta atrás para estas pobres almas. ¿A qué volverían? Al mundo que dejaron atrás, que ya no está para ellos nunca más: el mundo de los hombres y las mujeres, panaderos y lecheras, vacas y caballos, coches y fábricas, carreteras y parques.
Cuando has visto la Otredad, sentido su poder, hay un disturbio extraño que permanece sobre estas cosas- ¡Qué simple sería si solamente hubiera un parque, solamente un roble, simplemente un banco de parque! Simplemente un mundo tranquilo y feliz con mercados y gasolineras y centros comerciales- pero todo esto es efímero- todos los instantes, los lugares y las vidas- todas estas cosas son pequeños y llameantes desechos dentro de una oscuridad desatada que es más inmensa de lo que podemos imaginar y la más mínimo indicio de esa inmensidad no parece ni suena como ‘nada’- solo se siente como ‘algo’: se siente como náusea.
Hay algo literalmente más allá de la creencia, que “se cierne sobre” todo lo que pensamos que conocemos- místico y amenazador de una vez- podrías llamarlo la “sagrada presencia del otro mundo”, pero esas palabras son (en un punto) muy engañosas- parecen posicionadas a descartar el temor de todo ello. Esto lo olvidamos hoy, pero lo que es sagrado puede ser muy aterrador.
El parque y el paseo soleado, y el centro comercial- si eso es todo lo que tu campo de experiencia te permite ver, date por afortunado. Hay más ocurriendo ahí. No me cabe duda de que extinguir ese campo de experiencia que llamamos “este mundo” significa continuar en otro, y tal vez los muertos lo experimenten de otra forma- pero para nosotros, gente del aquí y ahora que abre los “otros” ojos, hay una fantasmagoría latente, un glamur extraño que daña tanto como ayuda.
Me ayudó a tener fe en lo que la mayoría de la gente no podía ver, pero me ha dañado en otros términos- Temo a veces que mi control sobre las cosas se pierda aun más de lo que pueda darme cuenta, y me pregunto (a veces) si soy un peligro espiritual para aquellos que están a mi alrededor. Esta simple paranoia nace en un lugar fácil de entender: sé que me he encontrado con poderes del otro mundo y seres sensibles. Una vez que los ves, y ellos te ven, un canal de comunicación se abre, tal vez durante una larga temporada, tal vez para siempre. No había pensado sobre esto cuando era más joven. Ojalá lo hubiera hecho.
Autor : Robin Artisson
http://www.robinartisson.com/faerie.html


"Se ríen y se alegran y son terribles:
Cuando sus lanzas tiemblan, cada caña verde estremece.
¡Cuán hermosos son
¡Qué hermosos los señoriales
En las colinas huecas ".

- Fiona Macleod

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