sábado, 20 de abril de 2013

Parálisis del sueño

"Mis ojos estaban cerrados, pero yo sabía a ciencia cierta que alguien estaba de pie encima de mí, mirándome.  La imagen mental era tan clara, más clara que la visión actual, tan fuerte como la inconfundible sensación  de ser observado. Sentí que mi cuerpo se sacudia como loco bajo esa enorme presión, temblando mientras trataba  de moverse bajo una niebla de hormigueo estática. Me esforzaba físicamente en despertar - mi voluntad luchando con mi inerte  cuerpo: 'Muevete! Haz algo! El inconsciente me ha secuestrado! '

2 comentarios:

  1. El cuerpo desoye las órdenes cerebrales. Los gritos, tratando de zafarse de la presión que los oprime, no producen sonido. Parálisis. Ahogo. Ruidos, voces e imágenes terroríficas se superponen en la vorágine de confusión. Onírica realidad. Combate a muerte contra la vida... Si persiste lo suficiente la lucha, el despertar desvanece a la angustia y me sume en el más absoluto desconcierto. Sin embargo, cuando me rindo, y muero, al otro lado del túnel hay una hermosa luz, ingrávida, donde habitan los misterios, allí donde tienen lugar los desdoblamientos, las disociaciones, viajes astrales en los que abandono mi cuerpo y vuelo a velocidades vertiginosas, atravesando muros y barrotes, con acceso a todas las dimensiones. Un sueño demasiado real, una alucinación hipnagógica: la razón trata de definirlo y encasillarlo, nombrarlo para que pierda su fuerza. Lo que sucede al otro lado resulta tan científicamente ilógico que suele quedar aparcado en el inconsciente y rara vez puede compartirse en los angostos túneles de realidad donde gobierna la cordura, allí donde cada pregunta sólo admite una única respuesta correcta. Enhorabuena por el blog, reconforta mucho saber que no recorremos solos el camino. ¡Salud!

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