jueves, 14 de marzo de 2013

el alma dual





Ya los piratas del Caribe hablaban de los zombis o "muertos vivos", diciendo que eran los esclavos de los brujos negros y de los loas o espíritus de la religión vudú. Son muertos que andan.
 El concepto de zombi en Haití está fuertemente anclado a la creencia del alma dual, y esta forma de concebir el alma ya estaba presente (con diversos matices) dentro de algunas religiones africanas (en Benín, Camerún, Ghana, Nigeria, Togo, Tanzania, y Zaire, por ejemplo)


tipos de zombis, el alma dual

Dentro de la religión vudú, está presente el concepto de alma dual y se encuentra íntimamente ligado con la figura del zombi. Existen por lo menos dos tipos de alma según esta tradición: el Gros Bon Ange (gran buen ángel) y el Ti Bon Ange (pequeño buen ángel).
El primer tipo de alma, el Gros Bon Ange, es un concepto espiritual al que se le atribuye la memoria, los sentimientos y la personalidad de la persona. Esta alma está en relación directa con el cuerpo. Algunos estudiosos consideran que, dentro de la religión vudú, perder el Gros Bon Ange equivale a perder la vida.
El segundo tipo de alma, el Ti Bon Ange, es un concepto espiritual que está ligado al cerebro, a la sangre, a la cabeza y a la conciencia del hombre Este tipo de alma representa, por un lado, al zombi (zombi incorpóreo) y por otro, su ausencia, o robo (por parte del hechicero o bokor) explican, dentro del imaginario haitiano, la condición de zombi de una
(zombi corpóreo) A pesar de las discusiones acerca de las características y función que ambos tipos de alma tienen, se ha llegado a aceptar generalmente que es el Ti bon Ange el que está directamente relacionado con lo que los creyentes llaman el proceso de zombificación.
Esta división del alma en la religión vudú es importante para entender el concepto de zombi, particularmente en lo relativo al Ti Bon Ange, pues es a partir de esa forma de alma que se desenvuelven los dos tipos de zombi que han sido estudiados a partir de testimonios: el zombi corpóreo y el incorpóreo, o como algunos estudiosos los han llamado: “el cuerpo sin alma” y el “alma sin cuerpo”
Está bien documentado que no hay una división tajante entre ambos tipos de zombis dentro del pensamiento mágico en Haití; se puede observar que, dentro de los relatos recogidos por etnólogos, la distinción entre un zombi y otro no es clara ni definitiva, pues los relatos pueden describir por ejemplo, a un zombi que camina por la calle, que ha salido de su tumba, o uno que habita una vasija para ser vendido después y brindar protección, pero ambos, por ejemplo, dentro del imaginario haitiano, pueden funcionar como servidumbre doméstica

Zombi, alma sin cuerpo
El zombi como espíritu o presencia (zombi incorpóreo) se encuentra en la tradición oral de Haití principalmente en el periodo pre-revolucionario. En términos generales, se puede afirmar que, dentro de la tradición oral haitiana, la palabra zombi también se puede adjudicar a una entidad espiritual, específicamente al Ti bon Ange que es una forma de alma del humano según la tradición vudú, sería capturado por el hechicero (Bokor) de diversas formas y para distintos propósitos: existen testimonios que afirman que el Ti Bon Ange es capturado (antes o después de la muerte) y depositado en un cántaro  Poseer el Ti Bon Ange de una persona resulta muy valioso, pues el hechicero puede venderlo o rentarlo, de la misma forma que ocurriría con los zombis de carne y hueso. Se dice que, una vez que el bokor posee el alma de alguien ya nadie la puede tomar

Zombi, cuerpo sin alma
Este tipo de zombi (corpóreo) responde al paradigma de una criatura que, en términos generales, es regresada de la muerte por el hechicero, a través de distintos medios, y para diversos propósitos Dentro de la tradición oral haitiana, puede ocurrir, por ejemplo, que una vez enterrada la persona en cuestión, sea exhumada y llamada tres veces por su nombre por parte del hechicero. Otros relatos recolectados afirman que el alma (Ti Bon Ange) es robada antes de que la víctima muera.
De la misma forma, se habla individuos que no mueren, sino son inducidos a una muerte aparente (un letargo) a través del envenenamiento, posteriormente son enterrados vivos y sacados de sus tumbas, el envenenamiento puede ir acompañado del robo del Ti Bon Ange, eso significaría que "el zombi es realmente un individuo con el alma incompleta".
Existen también versiones en las cuales, la forma de zombificación radica en que el hechicero aspire el alma de la víctima a través de una grieta en la puerta de su casa, para luego traspasarla a una botella o cántaro; la persona entonces cae enfermo, muere y es enterrado. Posteriormente, el hechicero pide permiso al cuidador del cementerio de extraer al cuerpo para poner debajo de su nariz la botella con el alma de la víctima, mientras le administra una droga especial. Se dice además que una vez resucitado el cuerpo éste no puede ingerir alimentos con sal, pues volvería a ser normal

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