jueves, 21 de febrero de 2013

Empusa.



Una fuerza me arroja fuera de la fosa
para buscar todavía los bienes de los que me despojaron,
para amar aún al esposo ya perdido
y para aspirar la sangre de su corazón.
Y cuando éste muera,
me pondré en busca de otros
y mis jóvenes amantes serán víctimas de mi deseo furioso.
“Bello joven, tus días están contados.
Morirás de languidez, en este sitio

La Empusa, es hija de la diosa Hécate y Mormo. Se la representa como una mujer con patas de asno

En las Ranas de Aristófanes aparece como guardiana del Hades. Asociada a la diosa infernal Hécate, tiene el don de cambiar de forma, adoptando apariencia de animal doméstico (perro, vaca) o de bella hetera. Cuando se hace pasar por mujer, se la reconoce porque una de sus patas es de bronce (uno de los personajes de Aristófanes añade, quizá bromeando, que la otra es bolítinon, de "caca de vaca"). Le agrada merodear por parajes desiertos, sobre todo cuando hay luna llena

La Empusa es una criatura fantástica del folclore griego antiguo, identificada a veces con Lamia y Mormo. La Empusa, disfruta seduciendo a hombres jóvenes y bebiendo su sangre. Para ello se vale de una técnica amatoria descomunal, que deja extenuados a los hombres, y le permitie alimentarse tranquilamente mientras duermen, antiguamente se atribuia provocar la parálisis del sueño en las personas, esto le permitía a ella  saciar su sed de sangre impunemente.
Con el tiempo, la Empusa fue haciéndose menos antropomorfa, hasta que finalmente abandonó todo rasgo humano. Se deja ver especialmente en las noches de luna llena. Recorre los viejos montes y yermos en busca de víctimas humanas (particularmente viajeros) o animales; adquiriendo casi siempre la forma de varios mamíferos menores. Así se redujo a un fantasma enviado por Hécate a los caminos para protegerlos y devorar a los viajeros que se aventuraban en ellos.
Hoy en dia, el término Empusa se utiliza  en Grecia  para referirse a un duende  que cambia de forma ( shapeshifting) y  molesta a los pastores griegos, algunas veces transformado en perro, otras en buey y otras en asno.

Sus lugares favoritos para emboscar a los caminantes imprudentes son las encrucijadas.

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