sábado, 5 de enero de 2013

Hoy serás capaz de darte cuenta de cosas, que no las habías captado antes.


Decía una bruja conocida, Astrid, el día 1 de este mes en el facebook, que era el momento propicio para un Ritual de Limpieza y Renovación. Ya que renovarse es despojarse de lo viejo e inservible, y renovarse es nacer otra vez a la vida.
Sus palabras y su sabio consejo sirven de prólogo a esta nueva entrada en el blog.
Y es que de Renovación y de despojarse va el tema.
Este recién año pasado 2012 comenzó  con ciertas situaciones y experiencias que siguieron como tónica del año y provocaron  un derrumbe de mi interpretación de la realidad, y de la interpretación y/o relación con ciertas personas de mi entorno cercano y también de un entorno más lejano, me refiero a personas con las que tuve algún contacto no próximo, sino más bien como "conocidos". Esto llevaba un tiempo sucediendo, pero en este año, las situaciones y el modo de acontecer, de alguna manera se hicieron tremendamente evidentes, por decirlo de alguna manera.
Esta entrada al blog no es ni muchísimo menos una crítica a estas personas próximas o lejanas en relación, sino todo lo contrario. Es un agradecimiento a todas y cada uno de ellas, que con sus actitudes me enseñaron mucho sobre mí.  Sí, sobre mí, por que en realidad ellos no cuentan, aumque esto suene a un egocentrismo descomunal, no lo es desde el punto de vista desde el que me refiero a la situación. Y es que sólo cuentan como actores de una obra de teatro, donde reflejan los colores ocultos que todos llevamos en el alma, como un mágico prisma, que te está tratando de enseñar con sus colores, acerca de trascender los juegos del ego.
Cuando el gran místico sufi, Hasan, estaba muriendo, alguien le preguntó: `Hasan, ¿quién fue tu maestro`? Hasan respondió: `tuve miles de maestros. Si sólo mencionara sus nombres me llevaría meses, años, y ya es demasiado tarde.

Esto ha supuesto para mí un salto cuántico. Una tremenda paz y una apacible y constante alegria inunda mi interior, como si en algún lugar de mi mente se hubiera producido un  derrame,de alguna extraña sustancia, los dias previos al fin del año y comienzo de este nuevo. ¿Se ha puesto en marcha otra parte del cerebro distinta a las que andaban en funcionamiento? Bueno, no sé si eso habrá sido la consecuencia, pero lo que es cierto es que a veces, a lo largo de nuestra vida se producen cambios, algo de nuestra psique cambia, y nos permite una  mayor amplitud de miras.
En esta entrada, utilizo el mago:

Para Jung, El mago es sinónimo del viejo sabio, que se remonta en línea directa a la figura del hechicero de la sociedad primitiva. Es, como el Ánima, un demonio inmortal, que ilumina con la luz del sentido las caóticas oscuridades de la vida pura y simple. Es el iluminador, el preceptor y maestro, un psicopompo (conductor de almas), a cuya personificación no pudo escapar ni siquiera el «destructor de las tablas», Nietzsche, puesto que declaró portador y proclamador de su propia iluminación y éxtasis «dionisíacos» a su encarnación en Zaratustra, ese espíritu superior de una era casi homérica.
Al hacer la experiencia de ese arquetipo, el hombre moderno vive la más antigua forma del pensar como una actividad autónoma, cuyo objeto es uno mismo. Otras formulaciones de la misma experiencia son Hermes Trismegisto o el Thoth de la literatura hermética, Orfeo, el Poimandres y, emparentado con éste, el Pastor de Hermas. Si no se tuviese ya un juicio previo sobre el nombre de «Lucifer», esa sería la denominación adecuada para este arquetipo. Por eso me he limitado a llamarle arquetipo del viejo sabio o del sentido. Como todos los arquetipos, éste también tiene un aspecto positivo y uno negativo.









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