sábado, 22 de diciembre de 2012

Gnomos y setas alucinógenas


En casi todos los cuentos de hadas e ilustraciones que de ellos se
han realizado aparecen vinculados de alguna manera a las setas. Se ha llegado a escribir que cuando un gnomo
se siente acosado y acorralado por algún animal (incluso por el hombre) opta por convertirse en una seta para
pasar desapercibido. Otras veces se ha comentado que los hongos son las viviendas tradicionales de estos
pequeños seres. En el Ripollés catalán se cree que arrancar un hongo habitado por un follet comporta la muerte
del pequeño genio (lo mismo se dice de los árboles habitados por diversos espíritus arbóreos). .
Algunos antropólogos opinan que la afinidad entre la seta y el gnomo es una relación de causa-efecto y
acaban afirmando que estos seres tan sólo son fruto de la fantasía de algunas personas. Josep M. Fericgla
enarbola una sugerente y original teoría en su libro Los hongos y la génesis de las culturas donde llega a la
conclusión que los minairons, martinets, gnomos o follets catalanes (y por extensión toda la fauna sobrenatural
de los bosques de Europa) son consecuencia directa de la ingestión de un determinado hongo (o «bolet» en
catalán) alucinógeno: la Amanita muscaria.
Cada civilización suele incorporar una droga a sus ritos y costumbres. Dentro del chamanismo siberiano y de
algunas tribus sudamericanas se usa la Amanita muscaria, de la misma manera que algunos brujos americanos
utilizaban el hongo theonanacatl, es decir, para ponerse en contacto con sus dioses invisibles.

 La Amanita muscaria es el más popular y más bello entre todos los hongos. De sombrero rojo-escarlata, moteado con puntos blancos, y de pie blanco también, la A. muscaria, o matamoscas, es el hongo más llamativo a nivel visual y el que aparece en más cubiertas de libros sobre el mundo fúngico.

A pesar de que durante muchos años se lo ha considerado como un hongo venenoso, investigaciones etnomicológicas realizadas durante el siglo XX han sacado a la luz del día que esta seta ha representado –y representará- un papel muy importante en el devenir de la cultura y de la historia humanas. No sólo está íntimamente relacionada con ese mundo mágico de diminutos seres invisibles que habitan la naturaleza, los gnomos y los elfos, o con el reino secreto de las hadas, sino que a un nivel más macroscópico, sus propiedades enteogénicas han jugado un papel primordial en el mundo del chamanismo así como en la formación de importantes sistemas de creencias, como el hinduismo a partir de los Vedas.

Sus
propiedades alucinógenas eran las que producían el «Berserk», esto es, el terrible furor mágico de los vikingos.
En la mitología nórdica, el dios Wotan, u Odín, fue perseguido por los demonios, y de la boca de su corcel
Slepnir caía espuma roja que se transformaba en setas. Estas setas eran también sagradas para los celtas, que las consideraban alimento de los dioses. Otros pueblos indoeuropeos, como los griegos, mantenían esta creencia,
por ello tal vez Robert Graves piensa que la Amanita muscaria era la ambrosía de los dioses del Olimpo.

Según Fericgla, hay
diversas coincidencias en torno a los gnomos y a los follets de los bosques que los relaciona inequívocamente
con la Amanita muscaria: coincidencia geográfica (bosques de abedules y/o pinos negros) y coincidencia física:
están cubiertos con un gorro de color rojo (tipo barretina frigia) y el resto del cuerpo blanco (igual que el
matamoscas).
Las setas y los hongos están indisolublemente asociados a la Gente Menuda, y si peligrosa es la
Amanita muscaria en soledad, más peligrosa lo es si además es el habitáculo de un gnomo.

no sólo ven gnomos
los brujos, chamanes y curanderos, sino también campesinas y niños que difícilmente se puede decir que hayan
ingerido alucinógenos.
La asociación de las setas con los elementales es muy intensa y va desde la popular creencia infantil de que
los gnomos habitan en ellas, hasta la de que sus círculos pueden, en determinadas circunstancias, constituir
puertas a mundos paralelos
Fuente: CALLEJO, Jesús (1996). Gnomos guía de los seres mágicos de España. Editorial Edaf. Madrid, España. pp 36-39.





No hay comentarios:

Publicar un comentario