miércoles, 14 de noviembre de 2012

Marinette


 Marinette es una cruel y viciosa loa que fue elevado a un loa después
de su muerte. Antes fue una bruja que juró trabajar siempre con la mano izquierda. Se dice que en vida era muda, unas versiones dicen que ella misma se cortó la lengua, y otras versiones dicen que los franceses se la cortaron en castigo. Es tan cruel, que  es considerada una loa  demasiado peligrosa para el adorador promedio. Su Católica contraparte es el Anima Sola.

En su país natal, Haití no se menciona su nombre sin persignarse la persona.  Sus colores son el negro y el rojo oscuro sangre. Se la llama la de los brazos secos,  ella se imagina como un esqueleto que está acompañada de su símbolo, la lechuza.  Se cree que ella reside en lugares salvajes como los pantanos y los bosques donde aparecerá sólo en la noche. Sus devotos no mantienen altares para ella, pero si van a esos lugares para enterrar a sus ofertas.  Ella a su vez vendrán y cavará para sacar las ofrendas y consumirlas al amparo de la oscuridad, para que no se vea obligada a compartir su comida con cualquier otro loa.


 Ella es venerada en estos lugares salvajes, donde se tiran gasolina,  sal y  polvo en una hoguera a cambio de la ayuda de la señora esquelética con  las magias más  maliciosas. Siempre se le invoca despues de haber trazado un circulo con sal, para defenderse de su posible ataque. Su sonido es el de una lechuza, tiene garras, y se dice que come a los niños y protege a los maleantes. Otros regalos que le hacen, son las muñecas, especialmente figuras con mujeres sosteniendo en brazos a un niño, madonas, muñecas de trapo o muñecas que hablan inclusive. Los perfumes y joyería exótica, ella prefiere lo bonito o raro a lo costoso.

Marinette es el protector especial de los lougarou, una sociedad secreta de personas que se creen a sí mismos hombres lobos, y de  algunas mujeres vampiros que chupan la sangre de los niños.     Se toman precauciones especiales contra las personas de estas sociedades secretas, incluyendo encantamientos escondidos en las camas de los niños y el derramamiento de hoholi, semillas de sésamo, en ataúdes para evitar que el cuerpo sin vida salga de su enterramiento y sigan causando el mal.



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