lunes, 12 de noviembre de 2012

El deseo insaciable

Hoy He leido una noticia, sobre una mujer inglesa de 38 años, que para saciar su apetito maternal, está criando  un bebé de juguete. El que se muestra a la izquierda, es un muñeco muy realista, indudablemente, y no he podido evitar acordarme de la historia de Litle Otik. Otesanek, cuento popular de la Europa del Este (Pequeño Otik)
en el cual, unos campesinos, los cuales no podían tener hijos, crean un hijo tallando una rama de un árbol. Su deseo de ser padres les lleva a una obsesión tal, que la inerte rama del árbol cobra vida. Este es un cuento de terror, ya que la criatura, que vive gracias al deseo de sus padres, nace con un apetito insaciable,de tal manera que se zampa a todo y todos. Hay una pelicula del genial  Jan Svankmajer, litle Otik, que cuenta esta extraña aventura. Debéis verla, os va a gustar.
Esta mujer inglesa, tiene su pequeño Otik. Ashleigh Kirby compró al bebé de plástico (llamados "reborn" por su gran fidelidad a los bebés reales) por 250 libras, unos 290 euros, a través de Internet. Ashleigh ya era madre de Becky, que ahora tiene 12 años… Por lo visto, quería a toda costa tener más familia, pero cuando se separó de su pareja sintió que la posibilidad se le desvanecía. Y se quedaba sola con Becky...

Por esa misma razón, había pensado en adoptar. Pero, según ha contado al Daily Mail, le parecía inalcanzable y complicadísimo realizar todo el proceso administrativo de adopción siendo una mujer divorciada. Le dio "pereza". Conoció a estos muñecos "reales" a través de una vecina, y no dudó en pedir uno.

Se considera una mujer  demasiado maternal, y le hacía falta un bebé para seguir adelante con su vida. El muñeco imita a la perfección a un recién nacido y ella lo trata como tal en todos los sentidos. Tiene, por supuesto, un nombre de persona: se llama Finley y es niño. Lleva seis meses en la casa y es, en todo, uno más de la familia.

Duerme en su propia cuna (tamaño normal) y tiene un armario especialmente comprado para él. La mujer sale con él de paseo o hacer recados, le cambia a menudo los pañales y se gasta una buena cantidad de dinero en ropitas propias del muñeco.

Así que Ashleigh pasea a su bebé de plástico hecho del modo más realista posible y se siente madre una vez más. Cuando alguna mujer se aproxima al carrito, esta asume que es real (aunque debe ser extraño no oírlo llorar nunca). Esta británica ha dicho que, cuando llegó el nuevo bebé, sintió el mismo tipo de lazo sentimental que tuvo con su hija cuando nació, y ella se comporta con el muñeco como tal.

Sin embargo para Becky, su hija, no ha sido tan sencillo. Admite que, en la escuela, ha ocultado la existencia de "su nuevo hermano" a los compañeros de clase y piensa que la obsesión que muestra su madre es algo "rara". Es más, ha declarado que se siente algo descuidada, que su madre no le hace el mismo caso que antes de tener (de comprar) al nuevo bebé.

Todavía hay algo más: la mujer está "esperando" un nuevo bebé, esta vez ha encargado un muñeco niña.
Una vez más, y como en el cuento, el apetito insaciable. Otik es la obscura amenaza de lo que creemos desear, finalmente el deseo se apropia de nosotros, y nos come.
Esta mujer vuelca sus energías y sus sentimiento en un muñeco "perfecto", pero en cambio, abandona a su hija de carne, que no es perfecta, no necesita serlo ya que es humana y está llena de vida. Pero su apetito no se sacia, necesita comprar más muñecos "perfectos".


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