jueves, 25 de octubre de 2012


Zos se cansó, pero detestando demasiado a sus oyentes, otra vez se dirigió a ellos diciendo:- ¡Chacales apestados de gusanos! ¿Todavía deseais hacer de mi vómito vuestro banquete? Quien me sigue se  convierte en su propio enemigo; pues mi exigencia será su ruina. ¡Id a trabajar! Satisfaced la repugnancia de transformaros en vosotros mismos, de descubrir vuestras creencias, y  así adquirid virtud. Permitid que vuestro bien sea accidental, y así escapad de la gratitud y su lamentable  vanagloria, porque la furia del Cielo es fuerte sobre la autoindulgencia sencilla. En vuestro deseo de crear un mundo, haced a los otros lo que harías a los otros -si tuviérais el suficiente coraje. Para apartar hacia un lado, y no para salvar, yo he venido. Inexorable conmigo mismo; para romper la ley, hacer  estragos de los charlatanes, los cuáqueros, los pretensiosos salvacionistas que luchan con su fantasmagoría  barata; para desilusionar y despertar cada miedo de su rapáz y natural ser.
 [Austin Osman Spare -- El Sermón a los Hipócritas]

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