sábado, 20 de octubre de 2012

Cloto, Láquesis, Átropos. Las Hilanderas del destino


En la mitología griega, las Moiras (en griego antiguo Μοῖραι, ‘repartidoras’) eran las personificaciones del destino. Sus equivalentes en la mitología romana eran las Parcas o Fata, y en la nórdica las Nornas. Vestidas con túnicas blancas, su número terminó fijándose en tres.
La palabra griega moira significa literalmente ‘parte’ o ‘porción’, y por extensión la porción de existencia o destino de uno. Controlaban el metafórico hilo de la vida de cada mortal desde el nacimiento hasta la muerte (y más allá).
Una vez su número se hubo establecido en tres,6 los nombres y atributos de las Moiras quedaron fijados:
Cloto (‘hilandera’) hilaba la hebra de vida con una rueca y un huso. Su equivalente romana era Nona, originalmente invocada en el noveno mes de gestación.
Láquesis ( ‘la que echa a suertes’) medía con su vara la longitud del hilo de la vida. Su equivalente romana era Décima, análoga a Nona.
Átropos ( ‘inexorable’ o ‘inevitable’, literalmente ‘que no gira’,a veces llamada Aisa) era quien cortaba el hilo de la vida. Elegía la forma en que moría cada hombre, seccionando la hebra con sus «detestables tijeras» cuando llegaba la hora. En ocasiones se la confundía con Enio, una de las Grayas.8 Su equivalente romana era Morta (‘Muerte’), y es a quien va referida la expresión "la Parca" en singular.
En la tradición griega, se aparecían tres noches después del alumbramiento de un niño para determinar el curso de su vida. En origen muy bien podrían haber sido diosas de los nacimientos, adquiriendo más tarde su papel como verdaderas señoras del destino. Por todo ello, y en especial por el predominante papel de Átropos, las Moiras inspiraban gran temor y reverencia, aunque podían ser adoradas como otras diosas: las novias atenienses les ofrecían mechones de pelo y las mujeres juraban por ellas
Las Moiras también eran temidas y respetadas por los dioses. El mismo Zeus estaba sujeto a sus designios, según admitió una vez la sacerdotisa pitia de Delfos. Hesíodo se refería a ellas como «las Moiras, a quienes el sabio Zeus dio los mayores honores» (aunque ninguna obra clásica precisa hasta qué punto exacto los propios inmortales estaban sometidos a los caprichos de las Moiras, y cabría asimismo esperar que su relación con Zeus no fuese inmutable en el tiempo).

Los griegos afirmaban variadamente que las Moiras eran hijas de seres primordiales como Nix (la Noche), Caos o Ananké (la Necesidad) —H. J. Rose escribe que Nix era la madre de las Moiras
Se las representaba comúnmente como a tres mujeres hieráticas, de aspecto severo y vestidas con túnicas: Cloto, portando una rueca; Láquesis, con una vara, una pluma o un globo del mundo; y Átropos, con unas tijeras o una balanza.
En otras ocasiones se les atribuye la apariencia de tres viejas hilanderas, o de tres melancólicas damas (una doncella, una matrona y una anciana, respectivamente).
De los conceptos asociados con el tiempo surge, en la mitología griega deidades preolímpicas que personificaban el destino, son las Moiras (repartidoras). Como Diosas Lunares, aparecían siempre en número de tres, representación de las fases de la Luna y consecuentemente simbolizaban el presente, pasado y futuro, o sea: el nacimiento, la vida y la muerte. No solo eran las dueñas de la vida y del destino del hombre, cuya trama hilaban, sino que también se encargaban de velar porque se cumpliera el designio de cada ser, incluyendo el de los propios dioses. Estas tres hilanderas, hijas de Ananqué (Necesidad) se relacionaban con los nacimientos, ya que en esos momentos ellas decidían el sino de los recién nacidos, deparándoles la parte de suertes, alegrías y desgracias que les correspondían, predestinándoles y asignándoles una "función", rumbo u objetivo durante su existencia que inexorablemente concluía con la muerte. Tanto en la Ilíada como en la Odisea se hace alusión a las Moiras que han tejido los hilos de la vida de cada persona en el momento de su nacimiento. La primera hilaba el hilo de la vida, que era medido por la segunda y cortado por la tercera, acto con el cual la existencia del sujeto llegaba a su fin. Se las representaba habitualmente bajo la forma de tres pálidas y solemnes ancianas vestidas de blanco que hilan en silencio a la tenue luz de una lámpara de aceite, dotadas de sus instrumentos: el huso, la vara de medir y las tijeras. Todavía en la tradición griega moderna está presente la figura de las Moiras que aparecen tres días después del nacimiento del niño para hilar su hilo.

Cloto, (hilandera) la más joven, la que hila, lleva un ovillo de lana, se encarga de crear las hebras o hilos de la vida con su rueca. Ella decide el momento del nacimiento de una persona. Láquesis, (la que echa a suertes) la que asigna el destino, enrolla el hilo en un carrete dirigiendo el curso de la vida y determinando el futuro de los seres. Es la que decide que tan largo va a ser el hilo del destino de todos los hombres y por tanto la duración de la vida; Átropos, (inexorable o inevitable) la inflexible, es una anciana que toma del carrete el hilo de la vida y lo corta con ayuda de sus tijeras. Determina el momento de la muerte de los seres, sin discriminar edad, posición, riqueza ni ninguna otra prerrogativa, pues la muerte nos llega a todos por igual. Las Moiras eran a la vez diosas de la vida y de la muerte. Al conocer el destino de los hombres conocían su futuro, por lo que se les atribuía también la capacidad de hacer profecías.

"Las Moiras"

Tristes doncellas, casi sin vida,
inmortales damas tejedoras,
tres melancólicas personificaciones,
nacidas de la negra Nyx…la oscura noche
tejen día a día un incansable destino ,
hilan escondidas en un infinito silencio,
bajo la débil luz de una lámpara de aceite.

Cloto “La Hilandera”

Testigo de cada nacimiento,
la mas joven de las tres divinidades,
la rueca en su mano
lleva hilos de todas las calidades
teje la vida incansablemente,
para cada quien con un hilo diferente,
oro y seda a los bienaventurados
lana e hilos ásperos para los infortunados
ella teje la vida sin algún consentimiento.

Láquesis “Mide el Destino”

Segunda en edad entre las diosas,
surca todos los hilos,
sin importar si son ásperos o finos
de ella de pende curso de las cosas,
en un carrete se van las vidas,
se enrollan los tejidos,
dirigiendo el curso de las existencias,
hasta estas quedar sin salidas.

Átropos “La Inevitable”

Mayor que todas las anteriores
ni los dioses pueden con sus decisiones
sus miradas…las mas melancólicas
su vida…la mas apagada
a pesar de ser inmortal
ella ve a sus hermanas hilar
hasta llegar el momento de vidas cortar
le da fin a los hilos
sin importar posición social
corta con tijeras de oro
el tejido de la vida
sus inexorables decisiones
son ordenes para la muerte.

"Los Tres Destinos..."
...Tejen, enrollan y cortan los hilos de la vida
y al cortar los hilos se cumple lo inevitable.

Poema de Jorge Yanes

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