viernes, 7 de septiembre de 2012

¿Qué es magia?


¿Qué es magia?
La existencia de la magia presupone varias cosas, siendo la más obvia la que concierne al control. La magia puede ser definida como: el acto de producir cambios en conformidad con la voluntad, la manera de expandir la realidad alcanzable, una búsqueda de poder, etcétera. Todas estas definiciones presuponen al control como el tema central en la magia. Todo esto está bien, pero ilustra que dentro del punto de vista mágico no podemos considerar asuntos fuera de la esfera del control. Éstos son temas que usualmente se arrojan dentro del misticismo, siendo rechazados o condenados por magos del caos. Esto es un error, porque parte de la calidad de nuestra experiencia depende de nuestra habilidad para dejarnos llevar, dejar de preocuparnos, dejar de controlar, y disfrutar. Ramsey Dukes, en una conferencia en 1993 (Thelemic Symposium, Oxford, UK), ha tratado justamente este punto: que, cualquiera que sea el grado de control de las circunstancias, el resultado no garantiza nuestra complacencia. Solía ilustrar esta dualidad con las cartas del mago y el loco de los arcanos mayores del Tarot. El mago representa el control, el loco el éxtasis. En sus formas más extremas, donde su naturaleza se muestra completamente, al mago le gustaría poseer un control perfecto sobre el universo, que todo concuerde con lo planeado; el loco es un místico, se encuentra en una especie de dicha contemplativa

Entre estos dos extremos se representa toda la magia. El éxtasis es el fundamento de la gnosis; sin el contrapeso de la voluntad enfocada, se desliza hacia la diversión desestructurada. El control es el fundamento de las estructuras mágicas, definiendo la propia voluntad en una situación dada, pero sin éxtasis no funciona. Sin un tanque lleno de gnosis, el vehículo mágico no anda

Tomemos una de las definiciones de magia: la búsqueda de poder. ¿Qué es poder en un contexto mágico? Poder es la capacidad de hacer cosas. Mientras más “caballos de fuerza” o kilovatios tiene un motor, más trabajo puede realizar en un tiempo determinado. Cuando hacemos magia podemos emplear una gnosis que requiera esfuerzo físico, como bailar o tocar instrumentos de percusión por períodos prolongados de tiempo, y luego hacer una conexión entre nuestro trabajo físico y nuestro poder mágico. Nos podemos visualizar en nuestra imaginación astral creciendo, hinchándonos, brillando, resquebrajándonos, resplandeciendo con algún tipo de habilidad mágica. En este caso, nuestra visualización de poder se basa en imágenes de poder físico.
La analogía entre poder mágico y poder físico puede ser muy limitante. La utilización de este tipo de analogía en cualquier ritual, sólo puede potenciar su efectividad mágica por la contribución que dicha analogía hace al trance mágico (intensidad del estado de gnosis). Incluso la noción de una escala de intensidades aplicada a la gnosis puede confundir: podríamos vernos tentados a considerar una simple sensación de energía física o de extrema desorientación como gnosis adecuada, y luego hallarnos intrigados por el fracaso de nuestra hechicería
La imagen física de poder mágico presenta aún otro inconveniente: sugiere ir en contra de cierta resistencia. La resistencia que más comúnmente encontramos en magia se origina en la propia mente del hechicero, y mientras más fuerte va éste en contra de dicha resistencia, con mayor fuerza le responderá ésta. Es la paradoja del ansia de resultado, y el hechicero debe aplicar toda su astucia para superarla y tener éxito en sus encantamientos. De manera que la rigidez es una amenaza contra la verdadera efectividad. Los taoístas entendieron esto. El poder es más como una condición de flujo, por donde el mago se desliza cómodamente desde una realidad a otra, llevando su universo consigo.
Por lo tanto, la magia puede ser vista como una búsqueda de poder, a través de la tensión dinámica entre éxtasis y control. Hay muchas maneras de definir la magia, pero como se ha indicado más arriba, todas implican control
Así que, ¿cuáles son los límites de la magia? Muchos magos del caos han tenido la tendencia a ver magia = hechicería; por ejemplo: si no produce ningún resultado en la realidad colectiva, no es magia, sino misticismo o religión. Para dar un ejemplo que refute lo anterior, los adherentes de Thelema, en la manera en que practican por la OTO son: religión práctica, misticismo y (ocasionalmente) hechicería, pero lo engloban todo dentro del término magia. Para aclarar este asunto, daré a continuación unas cuantas definiciones:
1 Religión: grupo de creencias y meta-creencias que dicen cosas definitivas sobre la vida, la ética, el universo y la perfección, y que en consecuencia dan a lo adherente un sentido de pertenencia en el universo.
2 Misticismo: el cuerpo de filosofía y técnicas diseñadas para recobrar la unidad de conciencia extática. La búsqueda de esta experiencia se hace porque conlleva a una gnosis de plenitud, integridad, o como ha sido llamada por el psicólogo Abraham Maslow, la máxima “experiencia pico”. Es buscada como un fin en sí misma, aunque del logro que implica conseguirla resulta, de manera invariable, una revisión de la propia
identidad. La conciencia unitaria puede ser identificada con la experiencia de una “mente cuántica” no local (ver capítulos 4 y 7), incondicionada.
3 Hechicería: hacer que ocurran cosas en la realidad consensual según la voluntad.
4 Transformación personal: hacer que ocurran cosas a la conciencia según la voluntad.
Esta última categoría nos trae problemas; Pete Carroll define este tipo de magia como iluminación, y la incluye dentro del término “encantamiento”, como en “encantamiento sobre uno mismo”. Sin embargo, cuando empezamos a hablar de cambios sobre uno mismo, estamos hablando de estados de conciencia que pueden operar sobre otros estados de conciencia. Y si el resultado deseado de la magia de iluminación es apertura a estados extáticos, entonces esto sería misticismo, ¿no?
Lo que necesitamos es un modelo que nos permita desenredar estas definiciones, algo que las ponga en perspectiva. Un modelo que nos ayuda a entender los vínculos entre hechicería, transformación personal y estados místicos es el modelo de ocho circuitos diseñado por Timothy Leary y desarrollado por Robert Anton Wilson y otros.

Dave Lee

1 comentario:

  1. Exquisito y pedagógico texto, me parece que subdividir en el plano conceptual es útil, pero también se debería observar a la magia-hechicería-religión-gnosis-misticismo como un campo donde las posibilidades son tan grandes que debe trascender la visión del poder, sobre la apertura a reconocer qué es el ser humano...

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