martes, 11 de septiembre de 2012


CiTa A CiEgAs

Pasaron más de dos meses de llamadas telefónicas hasta que tuve la primera (y única) cita con Marina. Me dijo que me vio en la exposición de su pintor favorito, Manuel Beltrán, el hiperrealista recientemente fallecido, y que hizo lo imposible por obtener mi número de teléfono. Al principio desconfié y pensé que se trataba de una broma, pero llamada tras llamada, me demostró que hablaba en serio. Le gusté desde el primer momento. Poco a poco mi interés por ella iba aumentando hasta que ocurrió lo inevitable. Me enamoré. Quería conocerla cuanto antes, y así se lo hice saber. “Buena idea”, me dijo. “Este viernes inauguran otra exposición de Beltrán en el Museo de Arte Moderno. Nos vemos allí a las seis en punto. Me reconocerás fácilmente”. Llegado el día, me presenté en el museo, puntual como un ingles. Pero ni rastro de ella. Fui paseando por las salas del museo, por si podía reconocerla. A los pocos minutos, sonó mi móvil. Número desconocido. Acepté la llamada y al reconocer la voz de Marina le pregunté dónde estaba. “Gírate”, me dijo, y colgó. Me giré y me quedé completamente paralizado. Ahí estaba, tan guapa, tan radiante, con el teléfono todavía pegado en la oreja, Marina, por Manuel Beltrán (1946-2012) Óleo sobre lienzo, 77 cm x 53 cm.
Microcuento de :
http://elmicronomicon.blogspot.com.es/

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