lunes, 27 de agosto de 2012

De Camino a Capilla de nuevo.



Somos los hombres huecos

somos los hombres rellenos

apoyados uno en otro

la mollera llena de paja. ¡Ay!

Nuestras voces resecas, cuando

susurramos juntos

son tranquilas y sin significado

como viento en hierba seca

o patas de ratas sobre cristal roto

en la bodega seca de nuestras provisiones

Los hombres huecos. (1925)
Pobre de Ti que una y otra vez el camino te lleva a la capilla peligrosa...


..) y murciélagos con caras de niñitos en la luz violeta

silbaron, y agitaron las alas

y reptaron cabeza abajo por una pared ennegrecida abajo

y patas arriba en el aire había torres

repicando campanas reminiscentes, que daban las horas

y voces que cantaban desde cisternas vacías y pozos agotados.

Ahora te encontraras atravesando de nuevo el camino baldío. Que pesada y larga es su travesía.
Pero las estériles tierras han de ser reconstruidas constantemente.
Aumque esto no te redimirá de tu  soledad ni apartará la sensación de estar abocados al caos y al abandono. Sólo una vez más, y otra...

Me senté en la orilla
a pescar, con la árida llanura detrás de mí
¿Pondré por lo menos mis tierras en orden?

Bienvenido, bienvenido de nuevo al Teatro de la Locura, a la Larga Noche Oscura del Alma, al Abismo del Peligro Eterno, donde nada es lo que parece y un paso en falso podría llevarte a perder tu alma o tu cabeza.
Y la Capilla debe estar edificando para siempre, y siempre
derrumbándose, y siempre siendo restaurada.
(...) Dime algo. ¿Por qué nunca me dices nada? Habla ¿En qué piensas? ¿Qué piensas? ¿Qué?

Nunca sé en qué estás pensando. Piensa”

Pienso que estamos en el callejón de ratas donde los muertos perdieron los huesos.

“¿Qué es ese ruido?”

El viento por debajo de la puerta.

“¿Qué es ese ruido ahora? ¿Qué hace el viento?”

Nada otra vez nada.

“¿No sabes

nada? ¿No ves nada? ¿No recuerdas nada?”

Recuerdo.

Perlas son estos que fueron sus ojos.

“¿Estás vivo, o no? ¿No tienes nada en la cabeza?”



¿A qué te agarrarás esta vez para salir del páramo de muerte?¿Cómo regresarás a la vida?
¿Va a quedar algo en pie?

“¿Qué voy a hacer ahora? ¿Qué voy a hacer?

Saldré a toda prisa como estoy, y andaré por la calle

con el pelo suelto, así. ¿Qué vamos a hacer mañana?

¿Qué vamos a hacer jamás?”
Cuando vuelva a amanecer diré:

 “Bueno, ahora ya está; y me alegro de que haya pasado”

Yo, la peregrina de la capilla




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