viernes, 24 de agosto de 2012

El bokononismo


Si fuera un hombre más joven, escribiría la historia de la estupidez humana, y subiría hasta la cima del monte McCabe, y me acostaría sobre mis espaldas con la historia por almohada. Y del suelo cogería un poco del veneno blanco azulado que convierte a los hombres en estatuas, y yo mismo me convertiría en estatua, acostado de espaldas con una risa sardónica y sacándole la lengua a Usted Sabe Quién. [ c. 127, p. 221 ]


Alguien de Indianápolis fecundó una religión original y que abundaba en la incoherencia. Es el bokononismo, una religión ficticia en donde predomina el absurdo, un absurdo intencionado en comparación con la involuntariedad de otras fes, quienes, en Su nombre, han interferido demasiado en el mundo de los vivos
¿Y en qué se basa el bokononismo? En mentiras. Sí, en mentiras inofensivas, foma. Es una religión ya honesta desde el primer momento, hundiendo sus raíces en la creencia de que las mentiras alivian en muchas ocasiones. Incide también en la crueldad y los caprichos de los designios divinos, con terminología al respecto como stuppa, un niño obnubilado. O la premisa de que seguimos sin enterarnos los planes divinos.

La vida de Bokonon
Nacido [Lionel Boyd Johnson, alias Bokonon] en el seno de una familia acomodada, era el más pequeño de seis hermanos. La fortuna de la familia procedía de un tesoro enterrado por unos piratas, un tesoro de un cuarto de millón de dólares que el abuelo de Bokonon había descubierto, probablemente un tesoro de Edward Teach, llamado Barbanegra.

La familia de Bokonon invirtió el tesoro de Barbanegra en asfalto, copra, cacao, ganado y volatería.

El joven Lionel Boyd Johnson se educó en colegios episcopalianos, fue un buen estudiante muy interesado en los ritos litúrgicos. Debido a su gran interés por el boato de la religión organizada, parece que de joven fue un juergista…
En 1922, ante un huracán, buscó cobijo en Puerto Príncipe, Haití, país ocupado entonces por la Marina de los Estados Unidos.

Allí se le acercó un marine desertor, idealista, brillante y bien educado, llamado Earl McCabe. McCabe era cabo y acababa de robar los fondos para ocio de su compañía. Le ofreció a Johnson quinientos dólares si le llevaba a Miami. Y ambos zarparon con rumbo a Miami.

Pero un vendaval estuvo acosando su goleta hasta llevarles a las rocas de San Lorenzo. El barco se hundió. Johnson y McCabe, completamente desnudos, se las arreglaron para llegar nadando hasta la orilla…
 [...]
 Le [Bokonon] fascinó el misterio de haber llegado desnudo a la orilla de una isla desnudo, y decidió que la aventura siguiese su curso completo. Decidió comprobar hasta dónde puede llegar un hombre, tras emerger desnudo del agua salada. Para él fue como volver a nacer…
 [...]
 El por qué le llamaron Bokonon fue muy sencillo. Bokonon era la pronunciación del apellido Johnson en el dialecto inglés de la isla [de San Lorenzo].
 [...]
 Poco después de que Johnson se convirtiera en Bokonon, casualmente el bote salvavidas de su destrozada nave fue hallado en la orilla. El bote lo pintaron más tarde de color oro, y con él hicieron la cama de la autoridad suprema de la isla.
-Cuando hace años Bokonon y McCabe se hicieron cargo de ese miserable país [San Lorenzo] -dijo Julian Castle- echaron a los curas, y entonces Bokonon, cínica y chistosamente, se inventó una nueva religión.
 [...]
 …la religión se convirtió en el único instrumento de la esperanza. El enemigo del pueblo era la verdad, porque la verdad era algo horrible, de modo que Bokonon se asignó la tarea de proporcionarle al pueblo mentiras cada vez mejores.
 [...]
 Le pidió a McCabe que le proscribiera, a él y a su religión, con el fin de darle más emoción y más gustillo a la vida religiosa del pueblo.
 [...]
 -Bokonon también sugirió el gancho como el castigo apropiado para los bokononistas -dijo Castle-.
 [...]
 Al principio fue todo puro cuento. Astutamente se hizo circular rumores de que se ejecutaba a la gente, pero en realidad nadie conocía a una sola persona que hubiese sido ejecutada. McCabe se lo pasó en grande profiriendo sanguinarias amenazas contra los bokononistas, algo que era todo el mundo. Y Bokonon se buscó un acogedor escondite en la jungla donde escribía y predicaba todo el día, y comía manjares que sus discípulos le traían. McCabe organizó entonces a todos los parados, algo que prácticamente era todo el mundo, en grandes grupos de cazadores de Bokonon. Más o menos cada seis meses, McCabe anunciaba triunfalmente que Bokonon estaba rodeado de un cerco de acero que implacablemente se iba cerrando. Y entonces los líderes del implacable cerco debían informar a McCabe, apenados y apopléjicos, de que Bokonon había hecho lo imposible. ¡Se había escapado, se había evaporado, había vivir para predicar un día más! ¡Milagro!

Un poema sobre la creación del bokononismo


Y dije adiós al poder.
 Y mis motivos expliqué:
 Que una buena religión
 Es una forma de traición. [ c. 78, p. 137 ]

Los últimos ritos del bokononismo

Canturreó el doctor Von Koenigswald. «Papá» Monzano lo repetía a modo de eco. Y así fue en todo el capítulo 99.


Dios creó el barro.
 Dios se sintió solo.
 De modo que Dios le dijo a una parte del barro: «¡Levántate!».
 «Mira todo lo que he creado», dijo Dios, «las montañas, el mar, el cielo, las estrellas.»
 Y yo fui parte del barro que tuvo que levantarse y mirar a mi alrededor.
 Qué suerte la mía, qué suerte la del barro.
 Yo, barro, me levanté y vi la buena obra que Dios había hecho.
 Va muy bien, Dios.
 Dios, sólo Tú podrías haberlo hecho. Te aseguro que yo no habría podido.
 A Tu lado me siento muy poco importante.
 El único modo de poder sentirme mínimamente importante es pensar en todo el barro que ni siquiera llegó a levantarse y mirar a su alrededor.
 Cuánto conseguí yo, y qué poco consiguió la mayor parte del barro.
 ¡Gracias por el honor!
 Ahora el barro vuelve a yacer y se va a dormir.
 ¡Y que el barro tenga estos recuerdos!
 ¡Cuántas variedades interesantes de barro erguido conocí!
 Amé todo lo que vi.
 Buenas noches.
 Ahora iré al cielo.
 Apenas puedo esperar…
 Saber con seguridad lo que fue mi wampeter…
 Y quién estaba en mi karass…
 Y todas las buenas obras que nuestro karass hizo por ti.
 Amén. [ c. 99, p. 172-174 ]

Bajo una piedra, una nota escrita a lápiz y firmada


A quien pueda interesarle: Estas personas que tienen a su alrededor son casi todos los que en San Lorenzo sobrevivieron al vendaval que siguió a la congelación del mar. Estas personas capturaron al falso santo de nombre Bokonon. Lo trajeron hasta aquí. Lo colocaron en el centro y le ordenaron que les dijese exactamente qué es lo que Dios Todopoderoso estaba tramando y qué debían hacer ellos. El charlatán les dijo con toda seguridad Dios intentaba matarles, posiblemente porque ya no quería saber nada de ellos, y que por lo tanto debían adoptar una actitud correcta para morir, lo cual, como queda a la vista, han hecho. [ c. 120, p. 210-211 ]
la cosmogonía bokononista


“…en la que Boirasi, el sol, sostenía a Pabu, la luna, en sus brazos, esperando que Pabu le diera un niño fogoso.

Pero la pobre Pabu dio a luz unos niños fríos, que no ardían y Boraisi los desechó asqueado. Y estos niños constituían los planetas, que giraban en torno a su padre a una distancia prudente.

Y Boraisi expulsó entonces a la propia Pabu y esta se fue a vivir con su hijo favorito, la Tierra. La Tierra era el favorito de Pabu porque albergaba gente, y la gente miraba siempre a Pabu, la amaban y la comprendían. [ c. 85, p. 150 ]

La opinión de Bokonon sobre su cosmogonía


¡Foma! ¡Mentiras! ¡Un montón de foma! [ c. 85, p. 150 ]

fuente:
http://cerebroespuma.wordpress.com/el-bokononismo-y-sus-demonios/

1 comentario:

  1. Responderé con un chiste muy elegante:
    " le preguntaron a Jesús, ¿Cómo sabes que eres el hijo de Dios?
    Jesús contesto: -simple, porque cuando rezo, hablo conmigo mismo"

    Jaja, me encanta que la ironía de tanto por tan poco...

    :)

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