jueves, 23 de agosto de 2012

Alucinación Creativa


alucinación creativa
Sal a la naturaleza, al campo, al bosque, a la costa o a un parque
público o cementerio. Date tiempo para relajarte y para sintonizar con
el mundo natural. Si lo deseas, puedes auto-inducirte un trance ligero
y placentero para hacerte más consciente de la vida que te rodea.
Escoge alguna piedra o árbol que te impresione y atraiga tu atención
por su apariencia única. ¿Qué significado te sugiere su forma? Si esta
piedra o árbol eran parte de tu mente profunda, ¿cuál sería su función?
El truco es identificarse con la piedra o árbol. ¿Cómo puedes hacerlo?
como viene siendo habitual, te contestaré que no lo sé. Sin embargo,
hazlo. Es decir, tu mente profunda sabe como hacerlo y si
experimentas un poco, activarás el interruptor. Asumamos que has
encontrado una piedra grande. Primero necesitarás contactarla, verla,
sentirla, oírla, siéntela tan intensamente como puedas. Date mucho
tiempo para este proceso. Describe lo que sientes, y como las rocas
son bastante más lentas, aminora tu ritmo. ¿Cómo siente esta piedra?
¿Está en reposo o activa’? ¿Está yaciendo, sentada, agachada
acechando, en cuclillas, dormida o soñando? ¿Está despierta? ¿Crees
que te percibe? ¿Qué clase de significado le atribuirías? ¿Cómo sería
si tú fueses la piedra? ¿Puedes imaginarte en este lugar, día tras día,
año tras año, cuando llueve, cuando nieva y cuando luce el sol?
En ocasiones cuando paseo por el bosque en trance, me absorbo
profundamente dentro del sentido de la vista. En estas ocasiones, el
monologo interior se desvanece o simplemente se olvida mientras
observo con intensidad y con la mente vacía. Muevo mis ojos para
crear el enlace. Viendo un árbol, veo la corteza y la siento con mis
ojos siento la textura y el musgo de su superficie, la presión en la
madera, el ángulo de las ramitas, los movimientos de las ramas
cuando crecen, la ligereza y flexibilidad del follaje bailando con el
viento. Viendo el árbol puedo sentir el calor de los rayos del sol sobre
ciertas zonas del tallo la densidad de las raíces, como se agarran al
suelo, el balanceo de ramas. Cada una de estas observaciones se
percibe como un sentimiento ¿Puedes mover tus ojos sobre un árbol,
sintiendo la forma, el crecimiento y el significado de su apariencia?
¿Si tus brazos fueran ramas o si las ramas del árbol fueran brazos, que
significarían sus gestos? ¿Y sobre la postura del árbol? ¿Está de pie,
apoyado, flexionado, se retuerce o baila? ¿Puedes hacer esta postura
con tu cuerpo? ¿Puedes definir con palabras mundanas su significado?
Lo que hacemos con estos ejercicios es transformar los significados
humanos en fenómenos esencialmente no humanos. Por supuesto que
no sabemos si un árbol con una postura estirada realmente siente
‘orgullo’ ‘todo lo que sabemos es que para nosotros puede significar
esto. No podemos saber si nuestras fantasías tienen que ver con la
consciencia misma del árbol, como tampoco podemos conocer lo que
los gestos de otras personas significan para ellos mismos. Aunque
todos las interpretamos con más frecuencia de lo que pensamos.
¿Recuerdas haber visto a tu amante con un rostro tenso o
comprimiendo la boca? Es fácil imaginar que esto significa ‘enfado’,
‘frustración’ o algo peor. ¿Es pura fantasía pretender que uno sabe lo
que estos síntomas significan para el otro? Cierto, puedes adivinarlo y
algunas veces lo harás moderadamente bien, pero nunca puedes estar
seguro del todo. La tensión muscular podría significar docenas de
cosas que nunca te molestarás en adivinar o pensar. ¿Y con qué
frecuencia recibiste estas señales, llegaste a alguna conclusión e
insististe en reaccionar disgustándote, sintiéndote herido o infeliz?
Cuando intentamos sentir el estado de humor de un árbol, no sentimos
realmente lo que el árbol experimenta, sino lo que imaginamos que
experimenta. Es el efecto que causa ese árbol en nuestras mentes lo
que nos importa. Si lo vemos como un símbolo o un mensaje,
sabremos cómo nos afecta este mensaje.
Intenta lo siguiente. Busca algunos árboles que te parezcan ‘tristes’
‘sombríos’ o ‘infelices’, esta debe ser la emoción que tu mente reciba
de sus formas. Ahora pasa algún tiempo con ellos. ¿Influencian tu
humor, tu estado mental? Intenta el otro extremo. Encuentra algunos
‘árboles encantados’ o árboles que parezcan ‘poderosos’ y ‘mágicos’.
¿Qué sientes estando allí? No importa si los árboles sienten este
encantamiento mientras tu recibas el mensaje y reacciones ante él. El
encantamiento puede ser algo bastante subjetivo y no obstante será lo
suficientemente real para ti.
¿Recuerdas cómo eran los árboles cuando eras niño? ¿Puedes
recordarte descubriendo rostros extraños y exóticas formas en su
tronco? ¿Puedes ver (o imaginar) seres, lugares, paisajes en las aristas
y en los líquenes de una roca?
¿Recuerdas tu infancia? ¿Qué sucedía cuando te ibas a la cama?
Cuando la luz se apagaba, ¿podías ver criaturas acechando en la
penumbra? Ahora llegamos a un ejercicio que Leonardo da Vinci
popularizó entre los artistas más alocados de su época. Un amigo suyo
vivía en una ciudad que tenía un muro de escupitajos. Era una pared
de ladrillos ordinaria vieja y estropeada, llena de grietas, puntos
coloreados y agujeros. El muro estaba dedicado a algún santo. La
gente creía que daba buena suerte, escupir contra el muro al pasar. Un
día el amigo pintor de Leonardo pasó por allí y se vio sorprendido por
todo tipo de visiones sorprendentes, escenas exóticas y entidades
fantásticas que podía observar en los colores, grietas y en las antiguas
capas de babas adheridas. Aparentemente, pasó horas observando con
atención el muro. Entonces se apresuró a contar su experiencia a
Leonardo quien rápidamente pasó a la práctica con sus colegas más
allegados. Como no todos los pintores eran tan afortunados como para
tener un muro tan repugnante en su vecindario o se sentían demasiado
perezosos como para construir y decorar uno, Leonardo recomendó
observar las nubes como una alternativa simple. Esta noble ocupación
tiene la ventaja de que puede practicarse en una postura relajada que
bien puede facilitar la aparición natural del trance o la ensoñación.
Un fenómeno similar y reconocido es el test de Rorschach. Parece
ser que cuando la mente se enfrenta con formas aleatorias o
suficientemente complejas, intenta representarlas en formas con
significado. Quizás te gustaría intentarlo. Elige una estructura muy
compleja, como grandes nubes o rocas gruesas y relájate. Entra en un
trance ligero si lo prefieres. Mira las formas. Observa la superficie
Contempla sin nombrar los detalles. ¿Puedes mirar sin pensar en
palabras? Hay varias formas de parar el monólogo interior. No
tenemos que utilizar métodos drásticos para hacerlo. Algunas veces,
es suficiente con permitir que la voz interior se desvanezca durante un
tiempo, u olvidarla o estar tan ocupado mirando que no se preste
atención a las palabras. Si tu voz interior está funcionando podrías
pedirle que cambie el programa. De esta forma, te dices a ti mismo
que allí hay una roca con algunas grietas aquí y algunas aristas allí,
algunos puntos de color, y que el material verdoso es musgo tu mente
se centrará en la interpretación que estás pronunciando. Es una
interpretación razonada y restrictiva, si lo que deseamos es imaginar
nuevas formas en esos materiales. Algunas veces me salto la ‘voz
interior razonada’ haciéndola irracional. ¿Puedes hablarte en lenguaje
caótico? ¿Puedes oír tu voz interior interpretando música o cantando
patrones sónicos abstractos? ¿Puedes oír la ausencia de sonido? Esto
puede ser algo simple y difícil a la vez. Simplemente observa la
superficie de la roca. Imagina que no sabes lo que es, simplemente
estás mirando su forma. Si lo haces el tiempo suficiente, no hay duda
de que aparecerán toda clase de figuras y formas. Quizás será difícil al
principio. Es una habilidad que puede desarrollarse
¿Qué está sucediendo? ¿De dónde surgió el rostro de la roca, un
fantástico rostro que apareció en un instante y desapareció poco
después regreso de nuevo la forma original de la roca? Personalmente
sospecho que las rocas (y cualquier otra cosa) son cosas mucho más
complejas y maravillosas de lo que solemos realizar. Cuando el
hemisferio izquierdo del cerebro se detiene de nombrar este
maravilloso fenómeno como una ‘roca ordinaria’ y se calla durante
unos instantes el hemisferio derecho tiene la oportunidad de sentir esta
roca como una experiencia nueva y única y la experimenta como algo
nuevo y original. Según algunos investigadores modernos, el
hemisferio derecho tiende a percibir e imaginar según ciertos patrones.
Dadas las suficientes estructuras aleatorias, el hemisferio derecho es
libre de imaginar todo tipo de fascinantes figuras oníricas. Esta es una
de las formas en la que los antiguos videntes y profetas encontraban
sabiduría y discernimiento al contemplar el humo del incienso o
quemando arbustos. El mismo fenómeno le ocurrió a Odín colgado
sobre un árbol. Después de días de ayuno y agotamiento, nuestro dios
y ‘chamán ancestral’, descubrió las formas aleatorias de las ramas que
se alinearon por sí solas en patrones geométricos con significado y así
simplemente dos métodos para que la imaginación se active. El miedo
es otro. Carlos Castaneda describe con frecuencia como Don Juan le
asustaba con los aliados, criaturas nocturnas, espíritus monstruosos y
brujos malvados. Tan pronto como Castaneda se sentía
completamente aterrorizado, los encontraba acechando en cualquier
lugar y el miedo resultante hacia que la visión se hiciese más fuerte,
Como esta es una de las mejores acciones de su programa, repite esta
rutina del miedo en todos sus volúmenes. ¿Qué provecho podríamos
sacar de este método? Nada como un poco de miedo para alterar a un
ego que intenta ser demasiado razonable.
Ahora vayamos a la evocación real de los espíritus de la naturaleza.
Has leído como Crowley dio un sigilo, y este sigilo nos dice mucho
sobre el proceso. Se supone que el pentagrama ‘invertido’ convoca a
los espíritus. En la base lleva un símbolo que representa la tierra, así
que los espíritus deseados son de esa clase. En sus cuatro puntas a las
que se les suele asignar los cuatro elementos, aparecen medias lunas,
lo cual indica que los espíritus de los cuatro elementos aparecerían en
el astral o en el reino lunar del sueño, la reflexión y la imaginación. La
figura del centro, puede sugerir quizás un escarabajo que lo
relacionaría con el Atu del Tarot, ‘la Luna’, una carta que tiene mucho
que ver con los reinos del sueño y la fantasía.
Para empezar, me gustaría hacerte notar que ‘veremos’ nuestros
espíritus de la naturaleza con los ‘ojos de la imaginación’, esto quiere
decir que la visión será muy parecida a un ensueño lúcido.
Extraeremos mirando nuestra visión de una forma muy subjetiva, así
nuestro espíritu asumirá una forma que es adecuada a nuestro
entendimiento. No es inusual que dos personas reciban dos visiones
diametralmente distintas del mismo espíritu, ambas son verdaderas.
Tu visión no tiene por que ser idéntica a la de otro. Es algo normal. La
información que recibas será procesada y representada por tu mente, y
tu mente es única, igualmente tus visiones. Demasiados Magos en
ciernes se frustran intentando tener las mismas visiones que las
descritas por las autoridades.
¿Recuerdas las curiosas visiones que Castaneda describe? ¿Cuántos
de vosotros habéis intentado ver ‘agujeros en el aura’ o los
movimientos del ‘punto de ensamblaje’? ¿Tomaste estas ideas como
hechos o como metáforas? En todas las visiones con las que tratamos,
tenemos dos elementos básicos: una Forma que percibimos y un
Significado que posee esta forma. Las formas tienen significados
diferentes según las personas Cuando nuestra mente profunda quiere
comunicarse con nosotros, usará una forma que nos sugiera el
significado correcto. Estas formas pueden ser muy diferentes aunque
sus significados sean idénticos. La mayoría de ustedes no serán
intelectuales Mejicanos con la personalidad dividida. Si las visiones
que recibes son exactamente como las de Castaneda (o las mías o las
de cualquier otra persona), probablemente te estés engañando. ¿Te
atreves a ser original?
¿Qué necesitamos para ver un espíritu arbóreo? Para empezar
obviamente necesitamos un árbol. Si escoges un árbol fuerte y sano
será un buen comienzo: árboles enfermos o lisiados pueden llevarnos
a visiones problemáticas. Lo mismo para árboles que están demasiado
cerca del tráfico o la industria; probablemente estos árboles no tendrán
una buena opinión de la gente. El árbol ideal para nuestro experimento
es uno que hayas conocido y amado desde hace años. Este árbol bien
podría albergar un espíritu que sienta simpatía hacia ti
A continuación, hay que considerar la estación. Encuentro más
fácil e1 contacto con los espíritus arbóreos durante la primavera,
verano y otoño cuando el árbol está activo y la savia fluye, que en
invierno, cuando gran parte de su consciencia descansa en las raíces.
Esto, sin embargo, no es importante para los árboles de hoja perenne
que pueden evocarse en cualquier época del año y para algunos
árboles muy especiales a quienes considero como buenos amigos.
Estos árboles te reconocerán incluso cuando duerman y sueñen.
Familiarízate con tu árbol. La fórmula de Crowley de 7 x 7
repeticiones hace precisamente eso: incluso el Mago más aferrado a la
ciudad empezará a considerar a un árbol como un ser viviente después
de pasar cuarenta y nueve noches con él.
A partir de ahora mis consejos técnicos serán más vagos. Puedo
contarte algunos métodos que pueden incrementar tus posibilidades y
darte un marco de referencia que facilitarán la evocación. Pero el
trabajo real es sólo tuyo. Siéntete libre de utilizar cualquier medio que
te parezca apropiado. Si has practicado algunas de las técnicas que
se
han dado en este volumen, tus oportunidades de éxito son bastante
buenas. Si has aprendido a inventar tus propias técnicas y aplicarlas de
forma creativa e inusual, estás en una mejor posición. Este libro no se
ha escrito para crear una nueva tradición de ejercicios y habilidades
técnicas. La magia(k) real, no es simplemente una colección de
ejercicios y técnicas. Es más una actitud de mente abierta, una mezcla
de interés y dedicación que permite a los magos honestos cambiar la
identidad y la realidad desde su interior. ¿Estás dispuesto a aprender
de ti mismo?
El trabajo real de ver un espíritu arbóreo es simple y difícil.
Hablar con el árbol suena práctico, puesto que amplía tu experiencia y
te acerca más a él. Quizás, el espíritu del árbol no entenderá tus
palabras. Pero entenderá tu estado de humor y actitud. Un sentimiento
de simpatía sincera es el mejor vínculo posible. En cierto sentido, este
ritual es tanto un acto de amor como una evocación: uno llega a
comunicarse con un aspecto del universo del que previamente era
inconsciente, y este acto de comunicación es un acto de unión.
Abraza a tu árbol y háblale. Habla despacio, relájate y déjate llevar
hacia un ligero estado de trance. Llama al árbol, cuéntale que verás su
espíritu, pídele de forma amigable que se muestre bajo una forma que
puedas comprender. Apoya tu cabeza contra el árbol. Imagina que
estás viendo la corteza como la veías con los ojos abiertos. Si tu
imaginación no es nítida, abre tus ojos durante un momento y échale
otro vistazo. Repítelo hasta que puedas ‘ver’ la corteza con los ojos
cerrados. Entonces imagina que la corteza se transparenta y que
puedes ver su interior que podrá parecerse mucho a un tubo hueco.
Mira dentro de tu árbol. ¿Puedes ver las raíces, puedes ver las ramas?
Algunos ven el espíritu inmediatamente. Algunos lo ven, pero no lo
reconocen, ya que es normal que el ego insista que el fenómeno
debería cumplir sus expectativas. Puesto que el ego suele esperar el
tipo equivocado de fenómeno o centra su atención en una dirección
poco provechosa, es bastante probable que pase mucho tiempo
esperando algo que ya ha sucedido, aunque bajo una forma que no ha
reconocido. Algunas personas ven el espíritu en forma humana. Otros
lo perciben con el oído o con una sensación antes de que aparezca una
imagen. Algunos reciben abundante sabiduría del árbol y se quejan
que no han podido ver el espíritu. Siempre que vuestro ego espere
algo concreto, ciertamente se perderá algo vital. El espíritu del árbol
no se comportará como tu esperas. Puede revelarse en una forma o en
cientos, puede estar malhumorado, ser amistoso o estar enfadado
Puede engañarte o jugar contigo, enviarte todo tipo de visiones
extrañas o pretender que no está allí.
No te preocupes. Ten paciencia y obtendrás resultados. Algunas
personas no tienen paciencia. Reciben algo al primer intento, entonces
crean una gran escena intentado evaluar, analizar o aún peor,
intentando descubrir si lo hicieron bien. ¿Cómo lo hacen? Preguntan a
su ego si la experiencia está de acuerdo con las expectativas, lo cual,
naturalmente no es el caso. ¡Oh amigo mío! El paso siguiente es
preocuparse, caer en la duda, demandar resultados inmediatos, sentirse
incompetente y declarar que el proceso entero ha sido un ‘fracaso’.
Con frecuencia, el ego empieza a aullar ‘¡no puedo hacerlo!’. Lo cual
es verdad y natural. No es la mente consciente la que trabaja la visión,
ni es la mente consciente la que contacta el espíritu o lo representa
bajo una forma y significado determinados.
Todas estas cosas son funciones de la mente profunda que trabaja
mucho mejor cuando el ego se acalla y deja de entrometerse.
¿Con qué frecuencia ocurre que la gente amaestra nuevas
habilidades durante los primeros intentos? En magia(k), y
especialmente en la invocación y evocación, descubrimos e
integramos partes de nosotros mismos que han estado latentes y
desconocidas durante la mayor parte de nuestras vidas. Puede tomarte
meses y años entenderte con ellas. Aquellos que tienen demasiada
prisa nunca lo harán.
Algunas personas obtienen buenos resultados mirando a través de
la corteza transparente del árbol. Algunos necesitan una invocación
oración o llamada larga y detallada. Otros son más pasivos y contactan
con el espíritu simplemente esperando. También hay aquellas
personas que les gusta imaginar que caminan dentro del árbol y viajan
arriba y abajo del tronco hasta que encuentran algún ser. Otra buena
variante es la de transformarse en árbol, una pequeña muestra de
transformación ya se describió en Helrunar
Jan Fries.

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