viernes, 6 de julio de 2012

Ra-Hoor-Khuit

Ra-Hoor-Khuit es una deidad egipcia que es un aspecto del dios con cabeza de halcón, Horus. Él es significativo dentro del paradigma mágico de Thelema, el cual ha evolucionado a partir del trabajo mágico de Aleister Crowley. Entre otras cosas, es descrito como el dios de “la fuerza y el silencio”. Aparece como un halcón, o como un hombre con cabeza de halcón. Ra Hoor Khuit está asociado generalmente con proezas marciales. Es un dios guerrero, pero podemos obtener una visión avanzada de su naturaleza, observando las cualidades de un halcón. Un halcón es poderoso, agresivo y depredador, pero en un mismo sentido controlado. Sobrevuela alto por encima de la tierra, hasta que divisa su presa, sobre la que desciende para aniquilarla. Ra Hoor Khuit también tiene asociaciones solares, y una poderosa representación de él, es la carta del “Aeon” en la baraja de Thoth de Crowley-Harris. Así, cuando se invoca a Ra Hoor Khuit, estamos identificándonos con estas cualidades; el poder, confianza y aplomo del dios, la agudeza perceptiva del halcón, y también un sentido de libertad y desapego por el objeto (el blanco) de nuestro deseo.

Un primer paso en esta dirección, puede ser la realización de un Trabajo de Sendero que nos capacite para entonarnos a nosotros mismos, con el apropiado “ambiente” para la invocación de Ra Hoor Khuit.


TRABAJO DE SENDERO DE RA-HOOR-KHUIT

Este Trabajo de Sendero debería ser prologado por un ejercicio de relajación. Se debería realizar en una posición que te permita estar relajado y atento a la narración. Para mejores resultados, léeselo a una grabadora de cassette. Estás empezando a relajarte – escucha mi voz y déjate llevar – siéntete a la deriva en la oscuridad, y lentamente te haces consciente de una suave sensación de ser mecido...

Te encuentras sentado con la espalda bien erguida en un bote – las amplias, azules aguas del Nilo se alargan por delante de ti. El cielo es azul claro por encima de tu cabeza, y puedes sentir los cálidos rayos del sol de mediodía sobre ti. Una calmada brisa flota en el aire desde las velas mientras la embarcación se desliza sobre el sinuoso río. En la proa del bote está la alta figura de un hombre con la cabeza de un ave de largo pico – es el dios THOTH, tu guía en este viaje.
Mientras vas a la deriva, puedes ver gente caminando a lo largo de las orillas bordeadas de palmeras del río, y vislumbras las altas columnas de un distante templo. Delante de ti, emergiendo de las dunas, puedes ver el ápice de una poderosa pirámide – tu destino.

Ahora el bote se desliza para descansar en un embarcadero de madera. Thoth gesticula con su mano derecha, apuntándote silenciosamente hacia tu meta. Sales del bote y delante puedes ver el sendero hacia la pirámide, una avenida pavimentada de piedra, guardada por una estatua de la inescrutable esfinge. Caminas lentamente hacia la esfinge y te paras brevemente, reflexionando sobre sus cuatro poderes mágicos: Conocer, Desear, Osar y Guardar Silencio. Por un momento, parece que la mirada de la esfinge de piedra está probando tu decisión, y entonces, el encantamiento se rompe y continuas tu camino. Andas lentamente a lo largo del sendero de piedra, sintiendo el calor del pavimento bajo tus pies, hasta que alcanzas la base de la pirámide.

La entrada está por encima de ti, alta en la cara de la pirámide; un oscuro y profundo arco, en lo alto de una escalinata de mármol. Subes los escalones, sintiendo los rayos del sol sobre tu espalda. Alcanzas el arco, y ves que está decorado con la imagen de Khephra, el Escarabajo que lleva el sol a través de la oscuridad. El arco está velado por una cortina púrpura, moteada de plata. Elevas tu mano y la apartas, entrando a su través hacia el otro lado.

Estás de pie en un oscuro y fresco pasadizo, que desciende hacia abajo. Todo está silencioso y calmo, tu respiración parece hacer eco en la piedra, así que te tocas los labios con los dedos, como si estuvieras acallando el aire que sale de ellos. Una vez más firme en tu resolución, empiezas a bajar dentro de los intestinos de la antigua tumba. Aunque el pasadizo es oscuro, empiezas a ver el camino delante, iluminado por una extraña radiación estelar, que débilmente resplandece sobre ti. Puedes sentir el peso de los siglos presionando sobre ti mientras avanzas, de tal manera que tu propio sentido del paso del tiempo se nubla – sientes como si hubieras estado descendiendo por este pasadizo durante milenios.

Y entonces el resplandor estelar revela un arco más adelante. Un par de balanzas cuelgan sobre
él – el símbolo del juicio. Te paras por un momento, consciente del destino de aquellos que son puestos a prueba y encontrados en falta. Reuniendo tu coraje, das un paso hacia dentro del arco. Una pluma negra cae sobre tus pies, y te agachas para cogerla. Mientras te reincorporas, ves que has entrado en un templo.

El templo tiene cuatro paredes cuadradas de piedra. El techo resplandece con la radiación del cielo nocturno, completamente repleto de estrellas. El suelo está compuesto de baldosas alternas de plata y oro. En el centro, cerca de donde te encuentras, hay un altar. Está confeccionado en la forma de un doble cubo, hecho de bronce. Sobre el altar hay una pequeña cruz verde y una solitaria rosa roja. En el cuarto oriental del templo, hay un sólido trono verde. El aire en el templo parece cargado de energía, aún así es calmante y tranquilizador. Te llena con sentimientos de poder y gozo. Descansas aquí un rato, sumergiéndote en la fuerza de quien reside aquí, el señor con cabeza de halcón, Ra-Hoor-Khuit.

Miras y estudias la pluma negra en tu mano, y silenciosamente repites el nombre RA-HOOR-KHUIT. Mientras repites el nombre, el aire parece brillar, te rodea una radiación dorada, moteada con estrellas de la más profunda negrura. Sientes que la radiación está esparciéndose a través de tu cuerpo, y puedes sentir un hormigueo, como diminutas motas de oro brillante sobre tu cuerpo. Te giras una vez más hacia el trono, y ahora, sentado en él, hay una alta y regia figura. Tiene el cuerpo de un hombre alto, de poderosa anatomía, pero con la cabeza de un halcón. Estás ante la presencia de Ra-Hoor-Khuit, el señor del Aeon. Él te nota, y fija su mirada en ti. Sus ojos parecen quemar el mismo núcleo de tu ser. Él habla:

Soy el Señor con Cabeza de Halcón del Silencio y la Fuerza; mi nemys cubre el cielo nocturno. Soy el Señor de la Doble Vara de Poder; la vara de la fuerza de Coph Nia – pero mi mano izquierda está vacía, porque he aplastado un universo; y nada queda.

El fuego detrás de sus ojos salta más alto, y empiezas a temblar, casi de miedo. El dios eleva y sube sus brazos – sus manos se alargan hacia ti. La energía fluye desde las puntas de sus extendidos dedos -–un chorro constante de fuerza dirigida dentro de tu corazón. Te meces hacia atrás sobre tus talones mientras la energía inunda tu ser – inflamando tu espíritu con la esencia divina de Ra-Hoor-Khuit.

El mundo parece girar a tu alrededor – tienes fugaces visiones de lo que puedes lograr con este poder. Después el aluvión se calma, y una vez más Ra-Hoor-Khuit está sentado delante de ti. Una sola estrella flota ahora encima del altar, el símbolo de tu aspiración. Elevas tus dedos hacia tus labios con reverencia, y sientes tu cuerpo encendido con fuerza silenciosa. Puedes ahora ver que cada una de las cuatro paredes a tu alrededor tiene un arco en su centro, y comprendes que estás en el cruce de caminos del Universo. Descansas un rato, preparándote para volver una vez más al mundo. Estás calmado, aún así sientes la energía dentro como una llama saltarina dentro de tu pecho. Sostienes la pluma negra y ofreces una oración silenciosa de agradecimiento a Ra-Hoor-Khuit. Te sientes atraído dentro de la radiación dorada y eres transportado a través del tiempo y el espacio. Hay un momento de oscuridad, y después, a tu ritmo, puedes abrir los ojos y estirar los miembros. Has retornado.

Realizar este Trabajo de Sendero te permitirá “conseguir la sensación” de las cualidades y sentimientos asociados con Ra-Hoor-Khuit. Habiendo experimentado su poder de esta forma, el próximo paso es atraerlo dentro de ti mismo.

Determina tu intención y declárala claramente. Una apropiada Declaración de Intención para Ra-Hoor-Khuit podría ser: “Es mi Voluntad invocar a Ra-Hoor-Khuit, para conseguir poder mágico y la visión de mi próximo paso en el sendero”.
LA ASUNCIÓN DE FORMAS DIVINAS

Esta es una simple técnica para identificarte a ti mismo con una deidad elegida. Ponte de pie y encuentra una postura que represente para ti, una relajada preparación para la acción. Visualiza a Ra-Hoor-Khuit de pie detrás de ti. Respira profunda y lentamente, y con cada respiración deja que las sensaciones, recuerdos y sentimientos que experimentaste en el Trabajo de Sendero emerjan de nuevo. Siente su terrible mirada sobre tu espalda. Siente el poder de su presencia detrás de ti. Cuando no puedas soportar más esta presión, imagina que Ra-Hoor-Khuit da un paso hacia delante, como lo hizo en el Trabajo de Sendero, pero dentro de tu cuerpo. Estira tus brazos frente a ti, y siente el poder y la fuerza del dios inundándote. Que el contorno de tu cuerpo se convierta en el de él, y siente su poder como tuyo, de tal manera que te sientas cargado con energía, aunque calmado y distante. Repite el discurso que Ra-Hoor-Khuit dio en el Trabajo de Sendero.

Con respecto a tu declaración de intención, deberías primero sentirte cargado de confianza y poder, y después, mientras experimentas este estado de consciencia, puedes examinar tu trabajo mágico, y tomar una firme decisión sobre lo que harás a continuación. Para traerte a “tierra” después de la invocación, podrías ofrecer una breve oración de agradecimiento a Ra-Hoor-Khuit, y realizar una corta visualización en la que te separas del dios. Un ejemplo de esto es visualizar al dios transformándose en un halcón, y volando hacia el sol. Mientras haces esto, las sensaciones que sientes cambian a un sentido de pacífica calma, y una sensación de cumplimiento por haber logrado tu propósito. El dios recién ido lleva la semilla de tu deseo al futuro, y ahora ya puedes desterrar y marchar a otra cosa.
Por Phil Hine
Kali en la Disco
(Capítulo Ocho del Libro Caos Condensado)

2 comentarios:

  1. hola dafnet!grandioso post,gracias,saludos y abrasos.

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  2. Demos gracias a Phil Hine!!
    Saludos para ti anónimo.

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