domingo, 1 de julio de 2012

Psychedelic Shamanism”

La imaginación humana es la fuerza motora de la creatividad, y la conceptualización es la construcción de imágenes en el espacio mental. Una creencia —cualquier complejo de conceptos imaginados coherentemente— es una forma de conceptualización particularmente poderosa porque, una vez creada, se autoperpetúa. La intensidad de cada creencia determina la fuerza de su imagen —su existencia en el espacio mental— y por consiguiente la de los efectos que pueda llegar a tener en el mundo físico. Una creencia fuertemente arraigada tiene vida propia y puede extenderse de mente en mente como un virus, siendo capaz de defenderse —a través de sus huéspedes— cuando su supervivencia se ve amenazada. (…) ¿Quién puede asegurar que las creencias no son una forma de energía, que no son una forma de alimento o combustible usado en reinos más abstractos de la existencia por entidades que hemos percibido siempre como dioses? (…) [Es lo que postula] el modelo chamánico de las dimensiones múltiples a las que accede la consciencia hunana, en las cuales inteligencias disociadas se alimentan de los sistemas de creencias humanos igual que nosotros nos comemos una hamburguesa. Es una ventaja para estas entidades el mantenernos ignorantes acerca de sus intenciones; perderían su existencia independiente si nosotros mismos eligiésemos volvernos dioses devorando su energía en lugar de lo contrario. Como dicen los Upanishads (…) “no es agradable para los Devas que los hombres sepan esto”.
—Jim de Korne en “Psychedelic Shamanism

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