jueves, 21 de junio de 2012

Cual heno lo secaré.
Ni de noche ni de día
habrá de posarse el sueño
sobre el techo de sus parpados,
vivirá como proscrito.
Nueve semanas aciagas
multiplicadas por nueve,
menguando y languideciendo
se tendrá que consumir.
Aunque zozobrar no puede
su barco, por las tormentas
ha de ser bien azotado

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