miércoles, 22 de febrero de 2012

ENTREVISTA A ALAN MOORE


-¿Votas?

No, soy anarquista de hace mucho tiempo... Voté una vez. Voté a Jim Callaghan porque un amigo más activo en política me dijo que Edward Heath era un fascista y no votar hubiera sido tan bueno como votar a Edward Heath, lo que habría sido tan bueno como votar a Hitler.

Ya sabes, por aquella fecha no conocía una opción mejor. Edward Heath era sólo un tory a la vieja usanza [nombre que se da quien apoya o pertenece al partido conservador inglés], pero por entonces no sabíamos que habría nuevos tories. De modo que parecía bastante malo y por eso voté a Jim Callaghan.

Jim Callaghan ganó e inmediatamente comenzó a traer misiles americanos teledirigidos a las bases británicas, comprados por una de las peores legislaciones anti-inmigración que he visto nunca. Y pensé, vale, eso es culpa mía.

Me lo tomé en serio, no me gusta votar porque no creo en el proceso democrático, y no creo que eso sea democracia. Democracia como yo la entiendo es ‘demos’ – las reglas del pueblo. No dice nada de las reglas de representantes electos. Planteé en “Dodgem Logic” que había una opción que proponía algo que yo encontraba preferible, era a la manera ateniana.

-Sí, eras llamado a convocatoria.

Se hace por sorteo. Si hay que tomar una decisión de importancia nacional, se designa un jurado o un parlamento por sorteo. Oirán ambos lados del argumento, votarán y el jurado será disuelto. De esta forma no hay manera de que puedas votar privilegios extra para los miembros del Parlamento porque no hay ninguno. Es más de tu interés votar lo que es de interés general para la mayoría de la población a la que retornarás.

No estoy diciendo que sea una idea perfecta pero es quizás una de las ideas en las que deberíamos empezar a pensar, porque de verdad pienso que esto es una de las mejores pretensiones de la democracia.

-Sí, y un puñado de componentes al margen mantendría la balanza del poder.

Eso es. Volviendo a cuando estuve trabajando en el ‘Green Party’ de política local en los 80, salió la idea de representación proporcional, que habría querido decir que si el ‘Green Party’ hubiera conseguido el 1% de los votos, hubiera tenido el 1% de los miembros del Parlamento.

Si el British National Party, o el National Front, [partidos ingleses de extrema derecha] obtuviera el 1% de los votos, podrías terminar con un miembro parlamentario del National Front pero yo podría haberlo soportado. Sonaba como si al menos fuera más justo.

Pero este asunto de distribución no tiene nada que ver con representación proporcional. Es otra forma de organizar los asientos en la cubierta del Titanic. Necesitamos algo mucho más drástico que eso. Necesitamos alguna alternativa a nuestro sistema habitual; eso no lo era.

Por lo tanto, no, no voto, yo creo en acción política directa. Quiero decir, algunos amigos míos de Gales, donde compré una granja en ruinas hace en torno a 15 años –uno de ellos había recorrido Rumanía y había visto un orfanato voluntario que intentaba ayudar a la gente que había rescatado de los orfanatos estatales, que eran horribles. Recuerdos que no querrías tener en tu cabeza.

Y este tipo, que era un exjugador de rugby galés con una cara como la de alguien que ha intentado apagar un incendio con una pala, esperarías cualquier cosa de un enorme, gigante, antiguo héroe del rugby. Él estuvo allí por negocios, vio que ocurría esto y no podía vivir sin hacer nada.

De modo que volvió a casa y reunió a un grupo de excluidos, alcohólicos en desempleo de Gales para ocuparse de un par de camiones y materiales que había reunido de donaciones de colegas de negocios y edificaron un orfanato y un hospicio en dos semanas, con electricidad y agua.

Lo que estoy diciendo es, que si ves en el mundo algo que no puedas soportar o hay algo con lo que no estés de acuerdo, no votes a alguien que te diga que ellos lo van a arreglar, porque no lo van a hacer. Lo que están intentando conseguir es que les votes. Te dirán lo que sea con tal de conseguir que les votes.

Ya no hay incentivos una vez que están dentro. Si quieres que algo se haga, como solía decir mi madre, entonces hazlo tú mismo. Ése era en parte el mensaje con “Dodgem Logic”. Creo que la política del siglo XXI está directamente comprometida con el mundo en que vivimos. Más que abdicar nuestra responsabilidad en las urnas a un puñado de payasos a los que evidentemente no les importamos.

-Lo que nos lleva curiosamente a la siguiente pregunta: una más optimista con la que terminar. ¿Estamos todos condenados?

Sí, pero no te preocupes por ello. Es parte del tema de esta hipótesis en "Jerusalén". Si volvemos a cuando tuve a mis hijas, a finales de los 70, principio de los 80, llegué a un punto en el que no temía más por mí. No temía por mi muerte; no temía por que me ocurrieran cosas malas.
 Entonces tuve a mis hijas y eso abre un nuevo y completo torbellino de miedos. Ésa fue una de las razones por las que me lancé tan entusiastamente al ‘Green Party’, porque pensaba que si hubiera una guerra nuclear o un colapso medioambiental, eso podría significar el fin de toda la vida en este planeta, o el fin de toda la vida humana.

Si ése fuera el caso, significaría que cada esfuerzo humano, cada consecución humana, cada nacimiento, el amanecer de las especies habría sido para nada. Nadie sabría nunca que estuvimos aquí. Y pensé: eso es terrible.

El pasado también es aniquilado, todo en lo que mi madre y mi abuela y así se ocuparon es todo borrado por un sinsentido nuclear. Y entonces pensé, porque soy un depresivo bastante bien informado, pensé que incluso si eso no ocurriera y de alguna manera lográramos sobrevivir a los problemas nucleares, sobrevivir a los problemas medioambientales, entonces conseguir al final otros cuantos billones de años y vamos a tener a la galaxia de Andrómeda chocando contra la nuestra. Incluso si eso no ocurriera nuestro Sol se convertiría en una gigante roja devorando al resto de planetas, así que al menos que consigamos algún otro lugar por esa fecha, se acabó.

Entonces también podría pasar que no estamos aquí. Entonces, incluso si conseguimos subir a, no sé, al Starship Enterprise y nos encontramos un sistema solar más hospitalario, en los confines del universo. Dale otros seis billones de años, no estoy seguro. Pero finalmente el universo colapsaría por entropía como el profesor Brian Cox demostró con su castillo de arena tan elocuentemente.

Estuve hablando con Brian, como yo le llamo, y le dije: “Brian, sobre tu demostración de los principios de entropía, pensé que fue elocuente pero no me gustaría preguntar cómo encaja la segunda ley de la termodinámica con tu controvertida hipótesis de que ‘las cosas sólo pueden ir mejor’”.

Él dijo: “Bueno, es una canción pop, no es un principio científico”. Así que pensé, vale, al final todos vamos a irnos y nadie sabrá que este universo estuvo alguna vez aquí.

Ese destino de acumulación realmente estuvo rondándome por la cabeza. Sin embargo, la hipótesis de “Jerusalén” que creo que es científicamente precisa, envuelve todo eso. Significa que nada fue en vano, ningún momento fue alguna vez en vano. Todo está aún ahí y cuando alcancemos el final del universo, es simplemente como el final de una calle, la calle todavía está ahí, el universo todavía está ahí. El espacio-tiempo todavía está ahí.

Así que no, no estamos condenados, a menos que llevemos vidas particularmente malas y poco interesantes –en ese caso, sí estamos condenados, porque creo que las repetimos para siempre.

Así que la iluminación es mi mensaje. Tratad de divertiros porque creo que esto es para siempre.

-Eso es a la vez bastante pesimista y bastante optimista.

Una de las ventajas de la teoría es que contiene todos los cielos y los infiernos por los que incluso los más feroces fundamentalistas americanos podrían pedir en una religión. Todos los mejores momentos de tu vida para siempre –me parece que eso es el paraíso. Y todos los peores momentos de tu vida para siempre. Sí, eso es un infierno o un purgatorio eterno.

Pero ambos casos a la vez, ambos aquí y ahora en este mundo. Todos los cielos y todos los infiernos por los que posiblemente podamos pedir. Ésa es mi hipótesis. Puede que no sea las más agradable de las hipótesis pero, ya sabes, de alguna manera es justa.

Ciertamente es más justa que ser juzgados por alguna remota autoridad espiritual con la que puedes o no estar de acuerdo. En cierta manera hace que todo sea nuestra culpa y yo pueda vivir con eso.

-Creo que eso suena perfectamente razonable.

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