lunes, 16 de enero de 2012

“El Dios de los Brujos y la feria de Puck


Margaret Murray, “El Dios de los Brujos”

La representación más antigua que se conoce de una deidad se halla
en la caverna de los Trois Frères en Ariège, y data del Período
Paleolítico Superior
La figura es de un hombre envuelto en la piel de un ciervo, y que
lleva en la cabeza las astas del ciervo. La piel del animal cubre todo
el cuerpo del hombre; manos y pies están trazados como si se los
viera a través de un material transparente, informando así al
espectador de que la figura es de un ser humano disfrazado. El
rostro es barbado, grandes y redondos los ojos, pero queda cierta
duda sobre si el artista intentó representar al hombre-animal con
máscara o con el rostro descubierto.
El hombre con astas se encuentra dibujado en la parte superior de la
pared de la caverna; debajo y en torno suyo hay representaciones de
animales pintados con la maestría característica del artista paleolítico.
hombre predomina y que se encuentra en el acto de desempeñar
alguna ceremonia que concierne a los animales. La ceremonia parece
consistir en una danza con movimiento de las manos y de los pies.
Debe observarse que, aunque las figuras de los animales se
encuentran donde pueden ser vistas fácilmente por el espectador, el
hombre con astas sólo puede verse desde aquella parte de la caverna
que es de más difícil acceso. Esto sugiere que se atribuía gran
Importancia religiosa a esta representación y que intencionalmente
fue colocada donde no estuviera expuesta a las miradas del vulgo.
El periodo en que fue pintada la figura es tan remoto que ya no es
posible hacer conjeturas sobre su significado, salvo por la analogía de
ejemplos históricos y modernos. Sin embargo, tales ejemplos son tan
numerosos que parece indudable que el hombre representa al dios
encarnado que, al celebrar la danza sagrada, causa el aumento de la
especie animal en cuya guisa aparece.
Aunque el hombre-ciervo es la más importante de las figuras
cornudas del Periodo Paleolítico, en pequeños objetos de hueso y
cuerno hay muchos dibujos más pequeños de hombres con máscaras
y cuernos. Estas figuras habitualmente están representadas con los
Cuernos de una cabra o de un ante, y danzan solas o en grupos.
cuando se llega a la Edad del Bronce volvemos a
encontrar al ser humano cornudo, que aparece primero en el
Cercano y Medio Oriente, es decir en Egipto, Mesopotamia y la India.
En el Cercano Oriente las figuras pueden ser masculinas o femeninas,
y los cuernos son de ganado vacuno, de ovejas o cabras
No se
encuentran astas de ciervo, posiblemente porque no había ciervos en
aquellas tierras, o porque eran tan escasos que no tenían
importancia para la alimentación del pueblo.
Los dioses con cuernos fueron comunes en Mesopotamia, tanto en
Babilonia como en Asiria.
La cabeza de cobre descubierta en una de las tumbas de oro en Ur
es muy antigua, posiblemente anterior a la primera dinastía egipcia.
Mide cerca de la mitad del tamaño natural, y su estilo y elaboración
muestran una etapa avanzada del trabajo en metal. Los ojos original
mente tuvieron incrustaciones de piedra caliza o concha para el
blanco del ojo, y lapislázuli para el iris. La cabeza tiene dos cuernos,
número que en un periodo ligeramente posterior habría indicado que
se trataba de una deidad inferior, pues durante muchos siglos la
posición de una deidad en el panteón babilónico se mostró por el
número de sus cuernos. Los grandes dioses y diosas tenían siete
cuernos, y ésta es acaso, la razón de que se nos diga que el cordero
divino del Apocalipsis tenía justamente siete cuernos.
Las deidades babilónicas con dos cuernos son tan numerosas que
parece probable que originalmente fueran las deidades de los
habitantes primitivos y que hubieron de resignarse u un lugar inferior
al ser introducidos los grandes dioses; éstos recibieron más cuernos
que las deidades menores, para mostrar su posición superior. Los
cuernos eran señal de divinidad. Cuando el rey o sumo sacerdote
asirio aparecía como el dios Asur con la reina, la suma sacerdotisa,
como su consorte Astarté, el número apropiado de cuernos lucía
sobre los tocados reales: la pareja real era considerada como la
encarnación de las deidades.
Cuando Alejandro Magno se elevó por encima de los dioses de la
Tierra, transformándose en dios, llevó cuernos como signo de su
divinidad, y de allí su nombre en el Corán “Dhu’l Karnain”: el que
tiene dos cuernos. En Egipto sus cuernos fueron los de Amón, el dios
supremo.
A lo largo de las edades del Bronce y del Hierro aparecen en Egipto
deidades con cuernos. El ejemplo más antiguo tiene rostro de mujer
y cuernos de búfalo; se trata de la planchuela de pizarra de Narmer
habitualmente identificada con el primer rey histórico de Egipto.
Vale la pena observar que, con excepción del dios Mentu, los cuernos
de bovinos sólo aparecen en cabezas de diosas, mientras que los
dioses tienen cuernos de ovinos. El jefe de los dioses cornudos de
Egipto era Amón, originalmente deidad local de Tebas, y después
dios supremo de todo el país. Habitualmente se le representa en
forma humana, con los cuernos curvos del carnero tebano.
Herodoto dice que en la gran fiesta anual de Tebas la figura de Amón
aparecía envuelta en piel de carnero, evidentemente en la misma
forma en que estaba envuelto el dios danzante de Ariège. Había dos
tipos de ovejas cuyos cuernos eran la insignia de la divinidad: el
carnero tebano tenía cuernos curvos, pero la raza ordinaria de las
antiguas ovejas egipcias tenía cuernos horizontales retorcidos.
Los cuernos horizontales son los que más comúnmente aparecen en
las cabezas de dioses egipcios. Una de las más importantes de estas
deidades es Khnum, dios del distrito próximo a la primera catarata;
era un dios creador y se lo representaba como ser humano con
cabeza de oveja y cuernos horizontales.
Pero el más grande de todos los dioses cornudos de Egipto fue
Osiris, que parece haber sido el faraón en su aspecto de dios
encarnado. La corona de Osiris, de la que eran parte importante sus
cuernos horizontales, también era la corona del monarca, indicando a
todos los que comprendían el simbolismo, que el rey como dios era el
dador de toda fertilidad.
En los relatos del nacimiento divino de los reyes egipcios el futuro
padre del hijo divino, el faraón, visita a la reina bajo la forma del dios
Amón, llevando todas las insignias de su divinidad, incluso los
cuernos. A este respecto también debe notarse que hasta el último
periodo de la historia faraónica el padre divino siempre fue el
cornudo Amón.
Hay otros dos nexos entre Egipto y el dios danzante de Ariège. En
una planchuela de pizarra que data del periodo anterior al principio
de la historia egipcia, aparece representado un hombre con la cabeza
y la cola de un chacal ; como en el ejemplo de Ariège el cuerpo,
las manos y los pies son humanos; toca una flauta y, al igual que el
dios paleolítico, se encuentra rodeado de animales. El otro nexo es el
atuendo ceremonial del faraón, que en las grandes ocasiones llevaba
una cola de toro colgando del cinturón. El sed-heb, o fiesta del rabo,
en que el rey era investido con el rabo, era una ceremonia real de las
más importantes.
Una danza sagrada ejecutada por el faraón llevando el rabo del toro
a menudo aparece representada como si se efectuara en un templo
ante Mim, el dios de la generación humana. El culto de los dioses
carnudos continuó en Egipto hasta la época cristiana, especialmente
en relación con la diosa cornuda Isis.
Las figuras indias del dios cornudo, encontradas en Mohenjo-Daro,
son de la más primitiva Edad del Bronce. Hay muchos ejemplos, y en
cada caso es claro que se trata de la representación de un ser
humano, sea con máscara o con cuernos. A veces la figura tiene
cuerpo humano con cabeza de toro; a veces cabeza y cuerpo están
cubiertos con una piel velluda que probablemente representa una
piel de toro.
La más notable es la de un hombre con cuernos de toro en la
cabeza, sentado con las piernas cruzadas y, como la figura de Ariège,
rodeado de animales
Esta representación fue considerada en tiempos históricos como una
forma de Shiva y se le llama Pasupati, “Señor de los animales”. En
los relieves, Pasupati tiene tres caras, como aquí, pero en las figuras
de bulto tiene cuatro caras. Semejante representación constituye un
ingenuo intento por mostrar un dios que lo ve todo, y se encuentra
en Europa: en Jano, con sus cuatro caras. Aún no se sabe de cierto si
la forma de cuatro caras surgió independientemente en la India y en
Europa, o si una es el prototipo de la otra; en este último caso, la
figura de la India parece ser la primera.
Aunque no es posible dar una fecha exacta a las tempranas leyendas
del Egeo, es evidente que también allí floreció el dios cornudo, a lo
largo de las edades del Bronce y del Hierro.
El más conocido, por obra de las leyendas dramáticas anexas a su
culto, fue el toro de Minos, el Minotauro de Creta. Tenía forma
humana con cabeza y cuernos de toro, y se le rendía culto con
danzas sagradas y sacrificios humanos. Se decía que era
descendiente de un “toro extranjero” y de la reina de Creta, que en
su matrimonio aparecía en guisa de vaca;
De los dioses cornudos de la Grecia continental, Pan es el más
conocido para el mundo moderno, y sin embargo no es más que una
entre muchas deidades cornudas del Mediterráneo oriental
Su universalidad se muestra en su nombre mismo, el cual indica
la época en que fue la única deidad de su propio lugar. Todas sus
representaciones son necesariamente tardías, posteriores al siglo V
a.C.; pero aun en sus formas más tempranas sus características son
las mismas: rostro largo y estrecho, barba puntiaguda, pequeños
cuernos y patas de macho cabrío
Hubo otro dios griego cornudo: el Toro Dionisos, que, como el
Minotauro de Creta, fue muerto a espada. Decíase que Dionisos
había sido llevado del norte a Grecia; por tanto, su culto sería un
culto extranjero
Sólo cuando Roma inició su carrera de conquista se hicieron registros
escritos de los dioses de la Europa occidental, y estos registros
muestran que una deidad cornuda, a la que los romanos llamaron
Cernunnos, fue uno de los más grandes dioses, tal vez la suprema
deidad de las Galias, y su nombre significa sencillamente: “el
cornudo”.
Heme el Cazador, con cuernos en la cabeza, fue visto en el bosque
de Windsor por el duque de Surrey durante el reinado de Enrique
VIII, y después de tal periodo una de las acusaciones predilectas
contra todo enemigo político era que se encontraba coligado con “el
enemigo malo” que aparecía en forma humana, con los cuernos de
un toro o de un ciervo. Así, se dijo que John Knox había conversado
con el demonio en el atrio de la catedral de San Andrés
Aún existe un documento según el cual Cromwell celebró un pacto de
siete años con el diablo la noche anterior a la batalla de Worcester, y
no sólo obtuvo una abrumadora victoria, sino que falleció
exactamente siete años después, en medio de la peor tormenta que
recordara la memoria humana, lo cual, en la mente de los realistas,
fue prueba positiva de la verdad de esta historia
El gran dios galo fue llamado Cernunnos por los romanos, lo que en
el habla inglesa fue Herne, o más coloquialmente “Old Hornie” [“el
viejo cornudo”].
En el norte de Europa, el antiguo “Neck” o “Nick”, que significa
espíritu, se había ganado hasta tal punto el afecto del pueblo que la
Iglesia fue obligada a aceptarlo, y lo canonizó como San Nicolás, que
en Cornualles aún conserva sus cuernos.
El “Puck” inglés es el “Boucca” galés, que se deriva directamente del
eslavo Bog, “Dios”, o de la misma raíz. La palabra “Bog” es buen
ejemplo de la caída del dios supremo a una condición interior, pues
se ha convertido en el “Bogey” inglés y en el “Bogle” escocés,
diminutivos ambos de la palabra original, connotando un dios
pequeño, y por tanto maligno.
En tiempos modernos el dios, que ya ha degenerado en un duende,
es conocido por los vascos como Basa-Jaun, el equivalente de
Homme de Bouc, “Hombre-macho cabrío” , que pone toda la
temprana religión de los vascos en contacto con el dios cornudo
La más interesante supervivencia moderna del dios cornudo aparece
en la feria de Puck, en Killorglin, condado de Kerry
La fecha original era Lammastide, es decir, el 1º de agosto, fecha de
uno de los cuatro grandes sabbaths de la antigua religión.
El cambio de fecha al 11 o 12 de agosto obedece a la alteración
efectuada en el calendario en 1752; según el antiguo estilo, la fecha
actual aún sería Lammastide. Éste fue un cambio de fecha bien
conocido, que afectó muchas costumbres antiguas y trastornó
muchas predicciones del tiempo. Los frecuentadores de la feria
probablemente se reconciliaron con el cambio porque ahora su fecha
cae entre la exposición de caballos de Dublín y las carreras de
Tramore y, por tanto, pueden asistir a las tres celebraciones.
Con anterioridad, la feria era ocasión para reuniones familiares, como
los sabbaths de las llamadas “brujas” y como la Navidad moderna;
sin embargo, la feria no es más que un pretexto para la verdadera
razón de la asamblea. Se celebra fuera del pueblecillo, y muestra
todos los tradicionales modos de aumentar la diversión; tiovivos,
columpios, puestos de ventas de baratijas y refrescos. No es parte
integral de la fiesta, sino que es una adición para aumentar el
regocijo y las diversiones en general. Es posible que alguna clase de
festividad acompañara a los grandes sabbaths, pues en 1609, dice
De Lancre: Le sabbat est comme une foire de marchonds (N.d.E.: El
sabat es como una feria de mercaderes).
El Puck que dio su nombre a la feria es un macho cabrío. Se trata de
un animal salvaje, que vive en las colinas y es atrapado con el único
propósito de presidir la fiesta. Originalmente, el privilegio de entregar
el macho para la ceremonia era de una familia, aunque en años
recientes no haya ocurrido así.
El primer día de la feria es llamado día de reunión (Gathering Day).
Las multitudes se pasean por las calles del pueblo y los callejones de
la feria, bebiendo y divirtiéndose. La plaza del mercado es en todo
momento el centro de atracción. Ya al atardecer, pero antes de la
puesta del Sol (5:30 p.m.), empieza la procesión del macho cabrío.
Consiste en una banda de flautistas, seguida por un carromato en
que va el macho Puck, firmemente atado a una pequeña plataforma.
Puck va adornado con guirnaldas en torno al cuello, y lo atienden
cuatro niños vestidos de verde (lámina 16a). Tras de recorrer el
pueblo durante una hora, banda y carromato vuelven a la plaza,
donde se ha levantado una ligera estructura de unos doce metros de
alto. Una niñita vestida y coronada como reina pone en la cabeza del
macho una corona de len tejuelas y una guirnalda de flores en torno
a su cuello (lámina 16b). Entonces el macho cabrío, aún firmemente
atado a su plataforma, es levantado con cuerdas y poleas hasta lo
alto de la estructura, donde se queda hasta el término de la feria.
Cuando el animal ha llegado a su elevada posición, un hombre
proclama por medio de un megáfono: “El rey Puck de Irlanda”. En
todas las demás ocasiones, se refieren al macho cabrío como “El rey
Puck de la Feria”. A intervalos levantan alimentos del tipo preferido
por las cabras, de modo que el animal es sobrealimentado durante su
cautiverio.
El Segundo día es el clímax del festival. Las escenas, aunque hoy se
limitan a simple embriaguez, muestran que en tiempos antiguos este
era una de aquellos festivales orgiásticos tan comunes en los cultos
primitivos.
El tercer día, el día de dispersarse (Scattering Day), bajan al macho
cabrío y lo dejan libre, sólo para volver a atraparlo, de ser posible,
para que sea el rey Puck del año siguiente.

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