jueves, 22 de diciembre de 2011

Entrevista con Jason Horsley/Aeolus Kephas

Aeolus Kephas es el trasunto conspiranoico y metafísico de Jason Horsley. Nacido en un entorno adinerado y ateo, Jason se sintió atraído por el mundo del cine y tuvo varios escarceos con las facetas de crítico y guionista. A los 24 años lo dejó todo —su casa, su fortuna, sus amigos— en un momento de crisis personal. Con el corazón roto y la salud delicada, renunció a su herencia y se lanzó a las calles de Tánger, Marruecos, en donde recuperó su autenticidad, el uso de sus recursos de supervivencia y sus ganas de vivir. En los meses siguientes conoció al autor Paul Bowles, descubrió la magia práctica y escribió su primera novela. Durante los siguientes años, Horsley vivió en varios puntos del globo, sobre todo en España, Amsterdam, Portugal, Guatemala y Méjico. Tras ver truncada su entrada en los EEUU, Jason reside actualmente en Canadá. Horsley combina la filosofía Junguiana con las enseñanzas de brujería de Castaneda y la consciencia animista que descubrió como aprendiz de chamán en Guatemala
Llevamos a cabo esta interesante entrevista mediante Skype. Con diez años en tierras latinas a sus espaldas, Jason demostró estar en plena forma en cuanto uso del castellano se refiere, haciendo casi integramente la entrevista en el idioma de Cervantes. Hablamos de animismo, paranoia, y de la teoría de la conspiración como herramienta de expansión de la consciencia tanto hacia dentro como hacia afuera, si es que realmente esa distinción es real Con el acceso masivo a internet, está surgiendo un interés en la Teoría de la Conspiración. Has estado inmerso en ella durante años, y has acuñado el término “Consciencia Paranoica” referido a este paradigma emergente. ¿Podrías hablarnos un poco más de qué consideras Consciencia Paranoica? Realmente no llamo a la creencia en conspiraciones Consciencia Paranoica: este sería tan solo el primer paso. La Consciencia Paranoica no depende de creer en conspiraciones, OVNIs o ese tipo de vista. Este punto de vista paranoico, esquizofrénico si quieres, se asemeja más al animismo. Este punto de vista considera que estamos en un universo vivo, consciente, en el que todo lo que sucede sucede por algún motivo. El hombre primitivo estaba abierto a las señales de su alrededor, recibiendo mensajes, comunicaciones desde todos sitios: los pájaros, el viento, las plantas, las rocas. Hoy en día, si alguien cree que la televisión está hablando con él está loco, es esquizofrenia; si alguien oye voces en su cabeza es también esquizofrenia. Hemos cerrado ese canal, al que podríamos llamar nuestro inconsciente. Este sería una inconsciente colectivo, no es realmente nada personal; está en la Tierra, y más allá de ella, en el Universo: es una consciencia genética, a la que estamos conectados, y de la cual recibimos información contínuamente. Al haber cerrado esa conexión hasta el punto de que cuando recibimos mensajes de esa manera pensamos que estamos locos, lo que sucede es que se da una compensación. La represión de este inconsciente da lugar a un sustituto, en forma de una serie de creencias: la realidad consensuada. Esta realidad consensuada no deja entrar a la consciencia animista. Pero existen fisuras en ella, y esto es lo que son para mí los OVNIs y las conspiraciones: el resultado de la necesidad de adaptar nuestra realidad para dejar entrar algo de esta consciencia animista. Si tomamos las teorías de la conspiración o la de los OVNIs como algo demasiado literal, no estamos dejando suceder esto. La lección realmente no es que haya Otra Realidad, sino que ésta es mucho más grande que conspiraciones o extraterrestres. Hay que saber combinar todas estas cosas en un dibujo más grande, y ver que sale de ahí. Dices entonces que formamos parte de un mundo consciente que nos envía señales. Entonces, ¿donde acaba la teoría de la conspiración y donde empieza la mente del paranoico? ¿Hay alguna diferencia entre ambos? Hay conspiraciones, claro: existen. Pero si te metes en la madriguera del conejo empiezas a bajar, y bajas cada vez más profundo; por ejemplo, si investigas sobre rituales satánicos encuentras evidencias de que es algo que se está dando hoy en día; sin embargo, si sigues las pistas, llegas a una zona crepuscular —la misma en donde se mueven los OVNIs— donde ya no sabes lo que es real y lo que no. Es dificil. Aunque existen esas prácticas, y existan incluso víctimas derivadas ellas, sucede que se mueven en una línea en la que a la vez no existen, porque no pueden entrar en la Realidad Consensuada. La Realidad Consensuada es como un campo morfogenético, un campo energético que se apoyad en la creencia, en el acuerdo; en una palabra, en el consenso. Con los OVNIs y este tipo de cosas en donde no hay acuerdo, las creencias no están tan fijadas en la realidad. Por ejemplo, en el caso de las extraterrestres —o los Otros, los duendes o lo que quiera que sean— sucede que hay gente que está experimentando abducciones: parece ser que hay una forma de energía, consciente, y que no existe como materia física … … aunque la materia sería una forma de energía … Si bueno, pero hablo de materia como algo orgánico, para entendernos: hablo por ejemplo de una roca. Los relámpagos existen como algo físico también, claro, pero dan más la impresión de ser energía. La roca no te da esa sensación. Tu puedes saber todo eso de la mecánica cuántica y saber que la roca en sí es también energía, pero tu experimentas la roca como algo material, del mismo modo en que te experimentas a tí mismo como algo material. La energía es siempre algo invisible. El paisaje invisible, ¿no? Pero para entendernos es materia lo visible y lo energético sería lo invisible. Hay excepciones claro: el fuego, los relámpagos, son energía pero son algo visible: tienen forma. Pero si no tiene un contenedor estable, no podemos fijarlos en nuestra consciencia y decir: esto es una roca. Lo mismo pasa con el tema de los extraterrestres o lo que quiera que sean: no creo que tengan una forma física pero cuando interactuamos con esa fuerza, de alguna forma la fijamos en nuestra consciencia para experimentarla. Si hacemos repetidamente esto, somos de hecho nosotros los que le damos una forma que la hace entrar en la Realidad Consensuada. Esta idea se repite en tus libros: que estos fenómenos tienen más que ver con la percepción del indivíduo que con lo que realmente pasa. De esta forma, tomar demasiado literalmente la teoría de la conspiración podría ser malo, o contraproducente. Lo que pasa es que seguimos bajando por la madriguera del conejo, y te da miedo de que esta no tenga fin: pareciera que vas a seguir bajando y bajando eternamente. Así que paras y los fijas, le das una forma; vale, son un grupo del Consejo Trilateral, de la CFR, los Illuminati, los Reptilianos: y así dejas de bajar. En realidad lo que estás haciendo es juntar todos los puntos antes de tener todos los puntos. Y es imposible conocer todos los puntos… Dejando de lado si es posible o no, lo que sucede es que si intentas unir los puntos antes de tenerlos todos —y puede que entonces solo tengas el 1% del total— vale, llegas a una imagen que puede parecer cósmica y profunda, pero que quizá no tenga nada que ver con lo que está sucediendo en realidad. Puede que llegues con un elefante cuando en realidad lo que está sucediendo es un tigre; o quizá de forma más intrigante, un animal que antes no conocíamos. Este es el punto: no podemos reconocer lo que está pasando sin dejar abierta la posibilidad de que estamos dando forma —no creando— a nuestra percepción. En tus libros dices que el arte de dar forma a la percepción está cercano a la brujería. ¿Cual es tu definición de brujería? ¿Puede realmente definirse? En realidad hay muchas definiciones y depende de cuando me preguntes te daré una u otra. La definición que he usado en el pasado, y que viene de Castaneda sería la del manejo de la consciencia. La idea es que la consciencia es un medio en sí misma, igual que el espacio-tiempo: una substancia, si quieres llamarlo así. El modo en como usamos la consciencia influye en nuestra realidad: por ejemplo, si te preocupa mucho sufrir una enfermedad al final puede que ésta se acabe manifiestando, porque tu mente está alimentando esa idea. Esto puede aplicarse también al mundo externo; si estás muy preocupado con la idea de que alguien te va a robar o a atacar, en realidad estás alimentando esos miedos por enfocar tu mente en ellos: donde van tus pensamientos, allí va tu energía. Es como una planta: si la riegas la planta crece. Todos hacemos esto incoscientemente de algún modo u otro. La brujería es empezar ser consciente de esto: de aprender a manejar nuestra consciencia, de llevar nuestra consciencia a nuestras acciones. Para tí, entonces, el conspiranoico no debe ser solo alguien que consume información, sino que debe llevar a cabo un proceso creativo con dicha información. Si, o más bien ser receptivo. Ser creativo es una parte de eso. Se trata de traer la imaginación a todo: la imaginación siempre está funcionando, a eso es a lo que me refiero con “manifestar la realidad”. Cuando interpretamos sucesos siempre hay un elemento de imaginación: el miedo a cosas que pueden pasar realmente no está delante de nosotros. Es la imaginación. El deseo es imaginación también; la imaginación entra en todo, pero no solemos ser conscientes de ello, dado que está en el terreno de lo incosciente. Así que cuando investigas cualquier cosa —los OVNIs, la teoría de la conspiración— has de tener en cuenta que tu imaginación se halla funcionando e influirá el proceso de como llegues a tu conclusión. Einstein llegó a E=mc^2 usando la imaginación: no llegó a ello solo mediante la razón. Pero muchos investigadores de la conspiración piensan que es una ciencia: se dedican a cosechar datos, comparar y llegar a un punto de vista que diga: así es, así es la realidad. Y nunca es así, nunca va a ser tan fijo. Ese es el problema, que lo puedes fijar: si logras presentar un caso convincente que convenza a otra gente puedes establecer un nuevo consenso que diga: esto es la realidad. Pero para mí el verdadero potencial de estas investigaciones es que puedes entrar en ellas y dejar de buscar explicaciones fijas. Salirse del esto es blanco o esto es negro, del o es así o es asá. La clave de la Consciencia Paranoica creo que reside en darse cuenta de que la realidad —o al menos nuestra realidad— no es verdadera. No es confiable, no es fija. Es como “Alicia en el País de las Maravillas”: cuando llegas ahí no puedes confiar en nada; ni en tus propios pensamientos, ni en tus sentimientos. ¿Cuales son entonces los errores más comunes en los que cae el conspiranoico? La Ciencia puede servirnos de analogía. La ciencia es una institución en la cual los científicos que siguen la línea adecuada reciben algo a cambio, ya sea dinero, respeto, éxito o aprobación entre sus compañeros. Hay un interés que mueve su trabajo. Supongo que es más o menos igual en cualquier campo: lo haces por ser alguien, para demostrar tu inteligencia, imponer a la gente o crear un sistema que te de poder o autoridad. Esto sería lo primero, ver si lo estás haciendo por ser algo. Y esto a la vez fortalece el deseo de literalizar, porque si quieres construir algo convincente para las personas que están dentro de la Realidad Consensuada debes hacer que de alguna manera tu evidencia se asemeje al modo que tienen ellos de percibir la realidad. Te lo diré con una metáfora; digamos que estamos dormidos como especie y que estamos soñando nuestra realidad. Dormimos pero caminamos, hacemos cosas, así como sonámbulos. Esto nos da la impresión de que estamos despiertos, pero dormimos en el sentido de que nuestra consciencia está limitada por el punto de vista personal, por nuestros egos, por nuestra identidad construida. Aunque estemos viendo cosas a nuestro alrededor, pues, no es lo que está realmente ahí alrededor. Así que recibimos señales de nuestro ambiente, pero como estamos durmiendo las interpretamos mal. Igual oyes la alarma de tu reloj y en tu sueño piensas que es la sirena de un barco. De alguna forma es lo que pasa cuando entramos en todo este mundo: vemos cada vez más evidencia de que estamos soñando, pero no somos capaces de dar el salto, porque si lo hacemos ya no podremos realmente interpretar nada; debemos saber que el acto de interpretar es de por sí erróneo. La solución, y esto es lo que la gente no suele llegar a hacer, es la de interpretar lo que estás encontrando de forma simbólica, como un sueño. Es un sueño colectivo, sí, pero también es un sueño individual, personal. Yo llego a esta información no al azar, sino que hay algo en mí que me ha traído a estos temas. Quizá esté aquí para resolver algo en mi inconsciente. Si intentas separar tu camino personal, tus heridas, tu pasado, o tu niñez de lo que estás haciendo siempre será falso. No puede hacer un análisis objetivo. Fingir que se hace es un error: en mi opinión eso es lo que se hace mal. Esto entronca con lo que gente gente como Marshall McLuhan o Terence Mckenna señalaron: que el paso de una cultura literaria a una cultura basada en lo audiovisual podría introducir (o re-introducir) en el mundo una concepción de la realidad más cercana a la sensibilidad de los mitos. ¿Como entiendes tú la realidad mítica? Esto es lo que estoy diciendo realmente: que la Consciencia Paranoica, toda esta información, está formando un nuevo mito moderno. Tenemos la idea preconcebida de que los mitos son algo menos real que la Historia, pero esto no es cierto. Realmente yo creo que es al revés: los mitos vienen del inconsciente colectivo; representan verdades que pertenecen a nuestro estado interno, a nuestra realidad. La Historia, sin embargo, está escrita por los hombres con un interés de disfrazar u ocultar algo, de hacer propaganda. De alguna forma todos hacemos algo similar de forma colectiva en la Teoría de la Conspiración: disfrazamos la verdad, nuestras heridas, para mantener una imágen superficial de que todo va bien. No es cierto: como seres humanos somos quizá un 1% conscientes y un 99% inconscientes. La parte mayor de nuestro ser es incosciente. Bajo la superficie, lo que sucede es que hay un gran estanque de miedos, de lamentaciones; esto tiene que surgir; hablamos de elecciones, de libre albedrío, pero esto es una ilusión. Estamos controlados por ese pasado, por esa materia incosciente. Las heridas nos conducen, quizá de forma compulsiva. Así, el mito de la Conspiración —que se basa en una realidad concreta— es mucho más productivo si se interpreta como una metáfora, una metáfora de la que podemos apropiarnos para darle a la investigación un sentido personal; llevarla adentro y equipararla a que estamos controlados por las partes ocultas de nuestro ser. Y esto en verdad es la misma cosa: ha sucedido así por generaciones, debido a la negación de nuestras heridas. Y esto es lo que hace posible el estado actual del mundo, en donde una pequeña porción de la especie dirige a todo el resto. Has sido durante muchos años crítico de cine, y si hay una industria que puede considerarse como la creadora de los mitos modernos esta es la cinematográfica. En los círculos conspiranoicos existe de hecho una fascinación con las películas de super-héroes o ciencia ficción. ¿Qué papel crees que juegan en esta etapa de cambio cultural? Creo que las películas, son distracción: entretenimiento. Lo que pienso es que estamos viviendo en un mundo cada vez más apocalíptico, más en crisis. Lo represión de la consciencia animista crece hasta el punto de coventirse en crisis, hasta llegar a un punto de seria crisis medioambiental. Lo que sucede es que si cada vez hay más presión desde la incosciencia y también desde la realidad, el deseo de escapismo aumenta, pero a su vez necesitamos formas de entretenimiento que a su vez sean más sofisticadas, que representen mejor la realidad de la que queremos escapar. Es como si los que controlan el mundo a un nivel externo y superficial, que son los que producen este tipo de películas —y aquí podríamos considerar la teoría de que Hollywood es en realidad una operación psicológica de la inteligencia, aunque en último término esto realmente no importa—, no tuviesen elección de poner cada vez más porciones de la verdad en su producto aunque no quieran. Si no lo hacen la gente no va a poner atención sobre éste, dado que el público pide algo que represente su realidad. Llamo a esto la Revelación del Método: la gente está siendo expuesta a esos símbolos o ideas de una forma que parece inofensiva. ¿Cual dirías entonces que es la pieza que suele faltar en la Revelación del Método, si es que existe dicha pieza, claro? Creo que es como lo que hablábamos antes de los puntos. Hay de hecho muchas piezas que faltan. Hay algo sobre la Revelación del Método: si una porción pequeña de la especie que quiere controlar al resto de la especie —que es un organismo colectivo— esta parte pequeña siempre necesita el permiso de los demás. No es posible controlar sin consentimiento. Claro que si a la gente se le pregunta directamente si les parece bien que se les controle va a contestar que no, así que hay que disfrazarlo lo mejor posible para que la gente no sepa a qué está dando su consentimiento. Es como cuando las elección de Bush en los EEUU, las cuales estaban amañadas. El pueblo de los EEUU tuvo la oportunidad de ver el engaño, pero se hizo de tal manera en que la gente no pareció percibirlo. Por supuesto ellos, en sus cuerpos, ya sabían que todo era una patraña, así que la elección de Bush no fue gran cosa. Lo que realmente es importante es que ellos dieron su consentimiento, como diciendo, casi sin saberlo: puede ser que las elecciones estén amañadas, pero no nos importa. ¿Piensas que dentro de la Teoría de la Conspiración puede suceder algo similar? ¿Que se use este tipo de ideas para dirigir a la gente hacia ciertos fines, quiza por agencias de inteligencia? Sí, es como lo que sucedió en los años 60. Si tienes un movimiento que está emergiendo, que realmente no tiene que ver con nadie —siendo un movimiento cuántico, cósmico— lo único que pueden hacer es dirigirlo por canales falsos. Así que crean el hippie, crean los Beatles, crean formas para dirigir a la gente que está despertando y que se identifica vagamente con un tipo de ideas. Esto es realmente un facsímil, una imitación. La gente siente en sus cuerpos que algo está pasando, pero no tienen puntos de referencia, y los están buscando, a veces desesperadamente. Y así ven a David Icke, las películas de Matrix, lo que sea. Y se agarran a ello y dicen: vale, eso es lo que estoy sintiendo; porque la alternativa es ponerse con los esquizofrénicos. Estas son las dos opciones: ser esquizofrénico o apuntarse al nuevo consenso. Si tuvieras que dar rápidamente una solución a todo este fregado ahora mismo, ¿cual sería? La solución creo que es darse cuenta de que no hace falta ninguna solución: todo tiene que ir como tiene que ir. Es el kosmos quien realmente está haciendo todo y tiene poco que ver con nosotros. ¿Eres de la CIA? Si claro, por supuesto. No bueno, quiero decir, sí. Si fuera de la CIA tendría que decir que no, pero si digo que no supondrás que sí lo soy. ¿Qué puedo decir? Estoy intentando crear mi propia agencia de inteligencia: la llamo SWEDA. http://astropuerto.com/?p=439

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