martes, 25 de octubre de 2011

Rusalka. Alexander Petrov - The Mermaid (1997) (Subtitulada)



La palabra rusalka es de origen ruso y significa "mujer encantada", pertenece pues a la legendaria familia de las náyades, ondinas, sirenas, nereidas y demás doncellas acuáticas.

Dentro de la mitología eslava, una rusalka era un fantasma, ninfa del agua, súcubo o demonio que vivía en un canal.
Existen unos espíritus femeninos del agua llamados rusalkas, los cuales habitan en ríos, lagos y, a veces, zonas costeras. Por lo general, se las describe como mujeres hermosas de piel nívea y larga melena verde. Sus ojos son completamente blancos, si es que en ellos no arde un intenso fuego del mismo color que su pelo. Sus ropajes suelen consistir en una túnica blanca o en escuetos vestidos confeccionados con hojas del bosque.

Las rusalkas pasan la mayor parte del año bajo el agua. Hasta principios de junio no abandonan sus hogares subacuáticos, que pueden ser tanto lujosos salones de cristal como modestos nidos hechos de plumas y paja. Entonces, sobre todo por las noches, salen a la orilla y se dedican a hilar, lavar lino o, sobre todo, entonar extrañas canciones desconocidas para el resto de los mortales.A medianoche, acostumbraban salir y bailar en los prados. Si veían a un hombre hermoso, lo hechizaban con canciones y bailes, y entonces lo conducían al fondo del río a vivir con ellas. Las historias acerca de las rusalki tienen paralelismos con la Nix griega y la banshee irlandesa
En algunas ocasiones se dice que la rusalka es un ser muerto, asociado con la "fuerza oscura". De acuerdo con Zelenin, las personas que han muerto violentamente y antes de tiempo, así como aquellas mujeres que se han suicidado porque su novio rompió con ellas, o aquellas que se quedaron embarazadas fuera del matrimonio, deben pasar el tiempo asignado de vida como espíritus en la tierra.

Existe otra versión que sostiene que una rusalka es el alma de una mujer joven que ha muerto cerca de un río o un lago, y embruja dicho lugar. No es necesariamente mala, y le será permitido morir en paz si su muerte es vengada.

Debido a que el lugar al que pertenece es el río en que murió, la rusalka puede salir de él y trepar a un árbol, donde se sienta y canta, puede ir a un muelle y cepillar su cabello, o unirse a otras y bailar en el campo.

En algunas ocasiones se dice que los ojos de una rusalka brillan como fuego verde, en otras se dice que ellas son extremadamente pálidas, sin pupilas visibles, como en el famoso dibujo de Iván Bilibin. Su cabello es descrito como de color verde, y siempre húmedo. Según algunas leyendas, si se secase su cabello, la rusalka moriría.

A las rusalki les gusta seducir a los hombres. Los seducen con su canto y después los ahogan.Cuando alguien, sea hombre o mujer, las sorprende bañándose en el río, lo intentan atraer al agua mediante argumentos aparentemente inocentes o hipnotizándole con su mágico canto, y, una vez allí, lo ahogan o le hacen cosquillas hasta provocarle la muerte. Quien las encuentra mientras bailan, se siente impelido a imitar sus contorsiones, quedando deformado o aquejado del baile de San Vito para el resto de su vida.

Según afirman en Bielorrusia, para protegerse de las rusalkas hay que arrojarles un pañuelo o, en su defecto, un jirón de la propia ropa. En otras zonas se dice que basta con llevar en la mano una ramita de ajenjo. Los hombres que son seducidos pueden morir en sus brazos, y se dice que oír su risa, también puede provocar su muerte.

Gráciles hechiceras de ríos, arroyos y estanques, las rusalky rusas tenían fama de asesinas de hombres, atrayendo a sus víctimas hacia una muerte líquida. No obstante, algunas rusalky amaban a los mortales y una incluso abandonó su lago para casarse con un príncipe. La única condición para la unión era que la rusalky permanecería entre los humanos mientras él le fuera fiel. Ante una infidelidad, la rusalky volvía a su hogar y un simple abrazo significaría la muerte.

Se creía que las "rusalki" eran más peligrosas durante la Semana de las Rusalka a principios de junio. Durante esta época abandonaban la profundidad de las aguas para columpiarse en las ramas de los abedules y de los sauces por las noches. Nadar en esta semana estaba estrictamente prohibido por temor a que las sirenas arrastrasen al nadador hasta el fondo del río.
Antes de ser sobrenaturales ninfas acuáticas, algunas de las rusalkas fueron mujeres normales. El alma de las jóvenes que se suicidan, mueren estranguladas o ahogadas puede convertirse en rusalka. Para evitarlo, sus familiares han de realizar ciertas ofrendas frente a su tumba durante la Semana de las Rusalkas: verter alguna bebida alcohólica, romper varios Huevos de Pascua y dejar unas tortitas cocinadas en casa, tras lo cual deben cantar una plegaria a las rusalkas.

También las almas de los niños muertos antes de nacer o de ser bautizados pueden convertirse en rusalka, en este caso en un tipo especial que tiene la apariencia de una niña de siete años. Las rusalkas adultas se llevan estas almas de las tumbas y los velatorios, y las conducen a su morada subacuática. Cada Semana Santa, durante siete años sucesivos, el alma del niño tiene permitido salir a buscar a alguien que la bautice.
Para los humanos su proximidad puede resultar peligrosa.

"No hay destino más cruel que consumirse. Si te matan, al menos tu fantasma tratará de vengarse de tu asesino. ¿Pero qué puede hacer alguien asesinado por el Tiempo?" —Ílromov


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