martes, 1 de febrero de 2011

El Miedo a dejar de ser humano



los zombis personifican el miedo a ser despojado de las caracteristicas humanas, dejar de ser humano. Pierdes el raciocinio,los sentimientos, la memoria y tu voluntad, pasando a ser el instrumento de la voluntad de otro.

Una creencia exclusiva del Vodun es que un muerto puede ser resucitado después de haber sido sepultado. Después de la resurrección, el zombi no tiene voluntad propia, sino que queda bajo el control de otros. En realidad, un zombi es una persona viviente que nunca ha muerto, pero está bajo la influencia de drogas energéticas administradas por un brujo maléfico. Aunque la mayoría de los haitianos creen en los zombis, muy pocos han visto uno alguna vez. Hay algunos ejemplos registrados de personas que han afirmado ser zombis.
es, originalmente, una figura legendaria propia de las regiones donde se practica el culto vudú. Se trataría de un muerto resucitado por medios mágicos por un hechicero para convertirlo en su esclavo. Por extensión, ha pasado a la literatura fantástica como sinónimo de muerto viviente y al lenguaje común para designar en sentido figurado a quien hace las cosas mecánicamente como si estuviera privado de voluntad.
De acuerdo con la creencia, un houngan, bokor o hechicero vudú sería capaz mediante un ritual de resucitar a un muerto, que quedaría sin embargo sometido en adelante a la voluntad de la persona que le devuelve a la vida. Estos muertos vivientes son llamados zombis. La palabra podría tener relación con el nombre de una serpiente divina que es objeto de culto en las regiones de lenguas níger-congo (también adorada en el vudú bajo el nombre de Damballa), y que está emparentada con el término kikongo nzambi, que significa dios.
etnobotánico canadiense Wade Davis viajó a Haití para estudiar lo que pudiera haber de verdad en la leyenda de los zombis y llegó a la conclusión —publicada en dos libros: The Serpent and the Rainbow (1985) y Passage of Darkness: The Ethnobiology of the Haitian Zombie (1988)— de que se podía convertir a alguien en zombi mediante el uso de dos sustancias en polvo. Con la primera, llamada coup de poudre (en francés, literalmente, «golpe de polvo», un juego de palabras con coup de foudre, que significa «golpe de rayo» y también «flechazo» amoroso), se induciría a la víctima a un estado de muerte aparente. Sus parientes y amigos la darían por muerta y la enterrarían, y poco después sería desenterrada y revivida por el hechicero. En ese momento entrarían en acción los segundos polvos, una sustancia psicoactiva capaz de anular la voluntad de la víctima.
El ingrediente principal de la primera sustancia, el coup de poudre, sería la tetrodotoxina (TTX), una toxina que se encuentra en el pez globo, que habita las costas del Japón y el Mar Caribe. La TTX, administrada en una dosis semiletal (LD50 de 1 mg), es capaz de crear un estado de muerte aparente durante varios días, en los cuales el sujeto sigue consciente a pesar de todo. Otras fuentes hablan del uso del estramonio o datura, que en Haití se llama concombre zombi, esto es, «pepino zombi». Según la creencia popular, la ingestión de sal liberaría al zombi de los efectos de la droga.
Davis popularizó también la historia de Clairvius Narcisse, un hombre que aseguraba haber sido víctima de esta práctica y haber vivido como esclavo zombi en una plantación durante dos años.
la creencia en los zombis está extendida en Haití (hasta el punto de que a veces se toman medidas para evitar que los muertos sean convertidos en esclavos, como inyectarles gran cantidad de agua salada o incluso cortarles la cabeza. La tradición vudú sostiene que si un zombi prueba la carne o la sal despertaría de su embrujo y, al ser consciente de su condición de muerto viviente, volvería a la tumba de donde salió.

Sería largo detallar en profundidad el fenómeno de la zombificación. Baste decir que una vez elaborado el Putré, una auténtica obra de arquitectura química, el polvo es depositado en el suelo donde pisará la victima descalza, o se le soplará a la cara con la ayuda de un guante de goma. El polvo entra en el riego sanguíneo a través de la epidermis. Llega al corazón y produce una muerte aparente. Al menos lo suficientemente aparente como para que los médicos certifiquen la defunción y el "zombi" sea enterrado vivo. Después el bokor (brujo vudú) acudirá al cementerio para desenterrar al "muerto viviente", haciéndole ingerir otro veneno que lo mantendrá permanentemente drogado y amnésico.


El cine, ha hibridado este arquetipo, las peliculas de zombies nos muestran coletivos que son infectados con un virus. Este virus los convierte en muertos vivientes depredadores, con un grotesco hambre de devorar a todo lo que este vivo.
Aqui se hace clara mencion al miedo al contagio y a los virus, ademas de mostrar a la sociedad como un colectivo inconsciente que acabara con la vida en el planeta.

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