sábado, 5 de febrero de 2011

Medium | Predictions | Dalaï Lama




Bajando la colina desde el Monasterio Drepung a las afueras de Lhasa, se encuentra el oráculo de Nechung. A este oráculo se le consulta tradicionalmente sobre asuntos de interés para el gobierno Tibetano.
Los mediaunidades (mediums) que acceden y sirven de canal a la deidad del oráculo usualmente mueren a corta edad, quizás debido al esfuerzo tan intenso que caracteriza esta experiencia.
Un sombrero ceremonial enorme que pesa más de 100 libras, se coloca sobre la cabeza del mediaunidad cuando el oráculo entra a su cuerpo.
El mediaunidad es capaz entonces de bailar con el sombrero puesto, como si este fuera tan liviano como una pluma. Este logro es un indicador claro de que el oráculo ha entrado. Por supuesto, el oráculo de Nechung que al día de hoy todavía consulta Su Santidad el XIV Dalai Lama ha sido relocalizado fuera de Tibet junto al resto del gobierto Tibetano en el exilio. Pero sí existe el lugar original donde estaba ubicado el oráculo.
El mismo se mantiene como un testimonio visual maravilloso de los protectores y de todo de lo que nos protegen. El oráculo de Nechung llegó a este lugar en una caja, luego de residir como un espíritu temerario que amenezaba a los habitantes de algún otro valle en Tibet.
En aquellos tiempos, un shamán que practicaba la religión Bon era llamado para remover el ser maligno. Lo hacía atrapando el espíritu maligno en una caja, la cual colocaba en el río para que fuera arrastrada por la corriente. Cuando dicha caja tocó tierra cerca del lugar hoy conocido como Nechung, el espíritu escapó y tomó vida en un árbol. Desde el árbol el espíritu retomó sus actividades de amedrentar y hacer daño a los habitantes del area. Sin embargo, en esta ocasión no se llamó a un practicante Bon, si no a un maestro Budista muy poderoso.
Entonces el espíritu se convirtió al Budismo y salió ileso y sin quedar atrapado en una caja. Como resultado se materializó un pacto en donde el espíritu se convertiría en protector del Dharma y protector del gobierno Tibetano y sus guardianes.
El monasterio está repleto de murales representativos de numerosas deidades protectoras - la mayor parte de ellas sumamente atemorizantes. Según la tradición, el fondo de estas imágenes de deidades iracundas y protectoras está pintado de negro.
También encontramos en las paredes algunas pinturas de ofrendas grotescas del agrado de las deidades protectoras, tales como cráneos llenos de sangre, armas, pieles de animales y otros objetos que tipicamente no encontramos en los sutras.

Quizás uno de los métodos más espectaculares de predicción tibeta-na es el oráculo. A lo largo de la historia han existido centenares de oráculos esparcidos por todo el país, básicamente hombres y mujeres que servían de médiums para transmitir los mensajes de seres de otros planos. No era gente muy especial, sino personas sencillas capaces de ser poseídas por un espíritu particular. Aunque esta forma de predicción se encuentra en muchas otras tradiciones espirituales, debido a su enorme elaboración y ritual cobró en el Tíbet una forma muy peculiar.
El médium se viste con elaborados ropajes de brocados de seda y un pesado casco que puede llegar a tener más de cuarenta kilogramos.
Acompañado de dos ayudantes, entra en el templo y se sienta sobre un trono en el centro. A continuación los monjes comienzan la ceremonia de invocación con plegarias y recitaciones acompañadas del sonido de címbalos, trompetas y tambores. Mientras tanto, el médium espera sentado y relajado la entrada del espíritu en su cuerpo.
Al poco tiempo, se observa que su cuerpo se transforma salvajemente y, con el rostro hinchado y los ojos saltones, empieza a temblar compulsivamente. Su respiración se vuelve entrecortada hasta que por un instante se detiene, y los asistentes aprietan fuertemente la cuerda que sostiene el casco. Entonces, el médium da un salto y empieza a danzar con una enorme agilidad por el templo.
En este momento es cuando la posesión es completa y se le hacen las consultas previstas. Acabada su función, en cuanto el espíritu ha dejado de hablar y abandona su cuerpo, el médium cae desmayado y sin fuerza, lo que indica que la posesión ha terminado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario