viernes, 11 de febrero de 2011

Los kallikantzaroi de la isla de Quíos


                                                     
Los kallikantzaroi de la isla de Quíos Los niños nacidos entre la vigilia de Navidad y el último día del año estaban predestinados a convertirse en kallikantzaroi, seres casi animales, sometidos a furias periódicas, sobre todo la última semana de diciembre. Para evitar que un niño se convirtiera en kallikantzaroi se le metía en el fuego agarrándolo por los talones, de modo que se quemara la planta de los pies.
La figura del kallikantzaroi sigue viva en el folclore del Peloponeso y de las islas griegas. Son seres monstruosos, negros, peludos y con miembros en parte animalescos, como orejas de asno o patas de cabra. Casi siempre están provistos de un enorme órgano sexual. Aparecen durante las doce noches de Navidad a Epifanía, tras haber permanecido bajo tierra todo el año dedicados a cortar el árbol que sostienen el mundo. Vagan por los pueblos guiados por un jefe cojo, y se mean en los alimentos. Es famosa su capacidad para transformarse en cualquier animal. Su nombre puede derivar etimológicamente de kalos-kentauros (bellocentauro) o de kantharoi (escarabajo). Tambien se les ha identificado a las almas de los muertos, pues se les ofrece alimento durante los días que vagabundean entre los vivos.
En 1587 una comadrona de Monfalcone, Caterina Domenatta, habiendo parido una mujer un niño con los pies por delante, le dijo a su madre que para que no fuera brujo debería dejarlo delante del fuego y darle varias vueltas, con lo que se evitaría que acudiera el “strighezzo”, es decir, al aquelarre

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