martes, 1 de febrero de 2011

Graphic Artist Grant Morrison Speaks of Sigils



Grant Morrison es ante todo un escritor de tebeos, un creador amamantado artísticamente con los preceptos más corrosivos y menos obvios del movimiento punk, atento a todas sus ramificaciones ideológicas anteriores y posteriores, concienciado en su papel de virus en el sistema, de iluminado y cultivado altavoz para escogidos. Pero a principios de los años noventa, en los jardines del Hotel BajaRat, en Katmandú, sucedió algo que le transformó en a “algo más”. Tras experimentar un extraño malestar, una debilidad física y mental que atacó su mismo ser, subió aturdido las escaleras hasta su habitación. Fue allí donde observó unas extrañas formas cambiantes de color plateado, seres de la quinta dimensión que habían atravesado el continuo espacio-temporal para presentarse en la cuarta (la que habitamos nosotros) intentando contactar con el ya muy famoso autor. Morrison asegura que sintió como “pelaban” su superficie física para transportarle a un lugar desde el que pudo ver el tiempo y el espacio como si de un único objeto dinámico se tratase, contemplando todas las épocas de la humanidad allí donde posara la mirada. Y se vio mutado en información líquida, extendida de forma infinita, conocedor del secreto oculto de lo que es la Humanidad, del verdadero objetivo de la misma…
el Universo es una larva dimensional, una forma de vida que evolucionará hasta convertirse en un ser omnipotente. Un ente superior nutrido con la información que nosotros, simples softwares de un hardware gigantesco, aportamos a través de nuestras acciones, vivencias y sueños. Cuando este ser trascienda, nosotros haremos lo mismo, convirtiéndonos en el siguiente estado evolucionado del Ser Humano…Abducción o cuelgue irónico, la experiencia marcó profundamente a nuestro hombre. Lo cierto es que su producción a partir de la fecha de marras, 1994, sufrió un cambio radical, mejorando todo aquello que se encontraba solapado en su trabajo antes del contacto, abriendo una brecha de complejidad que antes sólo se intuía. Lo que se insinuaba como simple mezcolanza de datos y referencias que este divertido erudito desperdigaba a lo largo y ancho de las viñetas de sus tebeos, haciendo alarde de un profundo conocimiento de lo más granado de la alta y baja cultura mundial, pasó a ser información encriptada con la nada modesta intención de cambiar el mundo, o al menos activar algún tipo de revolución mental en el consumidor. Lo que el inteligente autor de la versión en cómic de “The Avengers” (la surrealista y mítica serie de espías de la televisión inglesa) exige de su lector prototípico es llegar a un profundo individualismo radical, en el que cualquiera, como ser consciente, como ser humano libre, no sea controlado por nada (instituciones, sectas, sociedad) ni por nadie; o quizá, y como dijo en algunas entrevistas, quiere que alcancemos en una “unión espiritual global” ese Nuevo Aeón de Horus que vaticinó Crowley.
Nacido en Glasgow en 1960 durante una de las periódicas e inacabables crisis económicas que asolaban su tierra, Grant Morrison vivió su infancia, y eso será muy decisivo en su posterior evolución, en un ambiente obrero en el que la pobreza campaba a sus anchas, germinando desde temprana edad una desconfianza en un Sistema que nunca ha funcionado para todos. Abandonó la escuela con prontitud, consolidándose en el ambiente de las diversas publicaciones alternativas que asolaron las Islas durante la primera explosión punk. Posteriormente, fue el cantante y guitarrista de The Mixers y miembro de la banda de post punk The Fauves. Empezó a trabajar como guionista y dibujante en diversos magazines de cómics como el recordado “Near Myths” o en “Crisis”, la hermana pequeña del mítico semanario “2000AD”, publicación en la que se foguearon algunos de los más famosos autores ingleses que han cambiado el panorama de la historieta americana en los últimos años: Peter Milligan, Alan Moore, Pat Mills o Garth Ennis. Durante el agitado lustro en el que el punk golpeó la nación inglesa, y como tantos chavales a los que la pequeña revolución sacó de un letargo cerebral y social e hizo que su vida se convirtiera en algo excitante, Grant Morrison abrazó un nuevo método de trabajo, fervoroso y sin concesiones, de vivificante sabor anarquista.

El trabajo de Grant Morrison, generosamente publicado en nuestro país, está basado en cientos de disciplinas culturales, religiosas y filosóficas; también en toda la información relativa a la influencia de conspiraciones y sociedad secretas en la vida pública o privada, abundando además en incontables referencias a la cultura de las drogas o el sexo. Pero a lo que el guionista ha puesto una especial atención es a la Magia del Caos, especialmente al sigil, teoría acuñada por Austin Osman Spare, uno de los discípulos de Aleister Crowley. El sigil es una disciplina mágica que, básicamente, consiste en concentrar las energías psíquicas que se producen mientras experimentamos emociones intensas en un sello con el fin de realizar alguna acción. Así, este chamán de los tebeos se usa a sí mismo como sigil/personaje en muchas de sus obras, apareciendo con esa creación en obras tan representativas como el último número de la serie “Animal Man”, o haciendo que King Mob, el líder de “Los Invisibles”, represente su doppelganger de papel, constituyendo la misma un hiper-sigil, en definitiva, un sello de enorme energía. Puede que, ante su imbatible charlatanería, la incredulidad nos venza, más aún al escuchar de sus labios, que al poco de idear a Ragged Robin para ”Los Invisibles”, conoció a Kristan, una chica calcada a ese personaje imaginario que se convirtió en su pareja. O que en otro número, el enemigo tortura al citado King Mob, encarnizándose con su mejilla, lo que el autor, hipocondríaco irredento, conecta con una extraña enfermedad posterior que estuvo a punto de matarlo.
En el estilo ¡Magia Pop!, el sigil (sij-ill) es la primera y una de las más efectivas armas en el arsenal de cualquier mago moderno. La técnica sigil fue reconceptualizada y modernizada por Austin Osman Spare a principios del siglo XX y popularizada por Magos de Caos y el Thee Temple ov Psychic Youth (TOPY) en los 80s. Un sigil es un símbolo magicamente cargado como este:
El sigil toma el deseo o intención mágica – digamos “Es mi deseo visitar Ruanda1(puedes, por supuesto, poner cualquier deseo que quieras aquí) y lo pliega, creando un simbolo altamente cargado. El deseo es olvidado.
Unicamente el simbolo permanece y puede ser después cargado a máxima potencia cuando el mago elija.
Olvidar el deseo en su forma verbal puede ser dificil si empiezas con demasiada ambición.
No merece la pena cargar un sigil para ganar la loteria si no compras un ticket. Empieza con cosas que no sean demasiado involucrantes emocionalmente hablando.
Utilizo la sigilización para conocer gente por la que estoy interesada, o para cualidades particulares que necesitaré en una situación dada.
He usado también sigils para curar, para localizar objetos perdidos y para el cambio masivo global. Los he estado usando durante 20 años y siempre funcionan.
Para mi el periodo entre el lanzamiento del sigil y su manifestacion como un evento en el mundo real es usualmente 3 dias, 3 semanas, o 3 meses dependiendo de las variables involucradas. Repito: los sigils siempre funcionan. Por lo tanto.
Empieza la transformación de tu deseo en un vibrante simbolo puro como sigue: Primero quita las vocales y las letras repetidas para dejar una cadena de consonantes – 2. Ahora empieza a agolpar la cadena, lanzando o combinando lineas y jugando con las letras hasta que solo quede un apropiado glifo estilo-brujeril. Cuando estes satisfecho esta listo, puedes concluir con algo como esto: La mayoria de sigils caseros parecen algo raros o aliens – como escritura ufo o marcas en la pared brujeriles. No hay reglas sobre como tu sigil debe parecer mientras funcione para tí.
Los resultados solo son importantes a este nivel.
Si algo no funciona, prueba otra cosa.
El asunto no es creer en la magia, el asunto es hacerla y ver como funciona. Esto no es religión y la fe ciega no juega parte en ello.
Cargar y lanzar tu sigil es la parte divertida (es a menudo recomendable hacer un montón de sigils y cargarlos luego cuando te has olvidado de lo que originalmente representan). Ahora, la mayoría de nosotros encontramos dificil al principio mantener la precisa concentr
ación similar-al-Zen necesaria para hacer funcionar magia a larga escala. Esta concentración puede ser aprendida con tiempo y esfuerzo pero por ahora, los sigils hacen facil esquivar años de entrenamiento y conseguir éxito instantaneo.
Para cargar nuestro sigil debes concentrarte en su forma, y mantener esa forma en tu mente mientras evacuas el resto de tus pensamientos.
Casi imposible, podras decir, pero el cuerpo humano tiene varios mecanismo para inducir breves estados “sin-mente”. velocidad, giros, intenso agotamiento, miedo, sexo, el vuelo o la respuesta a la pelea; todo eso hará el truco.
He cargado sigils mientras realizaba puenting, agonizaba en una cama de hospital, experimentaba un eclipse solar total y bailaba Techno.
Todos estos metodos prueban ser altamente efectivos pero para el primerizo nada supera la tecnica de la paja. Con algunos no-magos, he notado convulsiones de nerviosas risas siempre que he mencionado la palabra “masturbación” ( y no sorprende; junto a mojar la cama o sentarte en tu propia caja del gato para echar unas risas, es una de las cosas que a nadie le gusta admitir). Sea como fuera, la masturbación mágica es actualmente más divertida e igualmente, más seria, que el meneo de mano secular, y todo lo que requiere es esto: en el momento del orgasmo, debes ver la imagen del sigil elegido resplandeciendo delante de los ojos de tu mente y proyectarla hacia las mediaesferas etereas y logoversas3 donde los deseos pululan y se condensan en carne. El sigil puede ser escrito en papel, en tu mano o en tu pecho, en la nuca de un amante o donde pienses que sera más efectivo.
En el momento blanco-caliente del orgasmo, la consciencia se ciega. En esta ceguera, esta ruptura abismal en la percepción, un sigil puede ser lanzado.
La masturbación es unicamente uno de los incontables métodos que puedes usar para llevar a tu castañeteo mental a un punto muerto en ese justo momento y lanzar un sigil.
Sugiero la masturbación porque soy bondadoso, porque es conveniente y porque es divertido para la mayoría de nosotros.
De cualquier manera.. uno no cambia el universo simplemente masturbandose (cuentaselo a los millones de espermas que luchan por su vida y el futuro de las especies en un Kleenex arrugado). Si eso fuera cierto, cualquier vaga fantasía que tuvieramos en nuestras cabezas en el momento del orgamo se convertiría en verdad en unos meses.
La intención es lo que marca la diferencia.
Olvida la paja por un momento si puedes y recuerda que el sigil es la parte importante de la magia realizada en este caso.
El momento del orgasmo limpiara tu mente, eso es todo.
Hay otras numerosas formas de vaciar tu mente y puedes usar cualquiera de ellas.
Bailar o girar hasta la extenuación es muy efectivo.
La meditación es efectiva pero toma años aprenderla adecuadamente.
El miedo y el shock son muy buenos para cargar sigils, por lo que puedes mirar una pelicula de miedo y lanzar un sigil en el momento en que la cabeza del heroe cae escaleras de aluminio abajo hacia el regazo de su novia.
Una carrera alrededor de un edificio agarrando un sigil puede ser suficiente para cargarlo, por lo que ¿por que no experimentar? Intenta lanzar tu sigil mientras realizas puenting, quizas, o sentado desnudo en tu cementerio local por la noche. O baila hasta desfallecer.
Lo importante es encontrar tu propio mejor-metodo para parar ese dialogo interior el suficiente tiempo para lanzar un ferozmente visualizado, ardientemente ultravioleta sigil en ese momento. Los estados de extenuación siguientes a cualquier excitación o privación extrema son ideales. Y si experimentas y sigues teniendo problemas con los sigils, intenta alguno de los otros ejercicios para principiantes por un rato. He conocido a un par de personas que me han contado que ellos no pueden hacer funcionar sigils por lo que quizás haya unos cuantos de vosotros por ahí que realmente tienen problemas en este area en particular.
Mala suerte, pero no quiere decir que no haya magia con la que puedas jugar. Yo no podía tocar “twinkle twinkle pequeña estrella...” con un clarinete pero puedo tocar la guitara lo suficientemente bien para haber escrito cientas de fabulosas canciones. ¿Si me atranco con el clarinete y no me lleva a ningún sitio significa que no hay tal cosa como la música? ¿O simplemente indicaría que tengo una actitud para tocar la gitarra la cual parece que no puede replicar usando un clarinete?
Si quiero hacer música uso el instrumento con el que estoy mas confortable y lo logro. Lo mismo es cierto para la práctica mágica. No te agobies con ella. Esto no es sobre defender un sistema de creencias, esto es sobre como producir resultados. Usa unicamente lo que funciona. SIGILS: ELIMINACIÓN. Algunas personas guardan sus sigils, otros los eliminan en un elemento apropiado para la intención del mago (Yo he quemado, enterrado, tirado y roto sigils al viento, dependiendo de como me he sentido hacia ellos. Los sigils de amor van al agua, tirados por el vater o arojados a rios o hervidos. Los sigils-de-guerra fueron quemados, etc... Algunos de mis sigils todavía estan alrededor porque he decidido que son de quemado-lento y merece la pena guardarlos. Algunos incluso estan en proceso de impresión. Haz lo que sientas correcto y produzca resultados). El papel viejo y las tiras pueden ser facilmente eliminadas en el bolso de tu madre o en el bolsillo del chubasquero de tu padre. SIGILS VÍRICOS. Los sigils víricos también conocidos como marca o logo no son una innovación reciente (ver “Cristiandad”, “los Nazis” y cualquier bandera de cualquier nación) pero se han convertido en un ineludible fenomeno mundial en los ultimos años. Es fácil ver al movimiento Nazi como el momento final del pensamiento Imperial; los brutales visionarios todavía pensaban que la dominación mundial significa saltar sobre el “enemigo” y tomar su estado real. Si solo hubieran tenido el alcance para ver que la dominación mundial no tiene nada que ver con la bulla y todo que ver con los media habrían anticipado los metodos encubiertos-violentos de las corporaciones y los hubieran combinado con su indudable sentido del diseño; los artistas renegados que maquinaron el Tercer Reich pudieron haber creado la primera supermarca global del siglo XX y perdonado la vida de muchos potenciales consumidores. Los Arcos Dorados de MacDonald's, El swoosh de Nike y el autógrafo de Virgin son todos sigils víricos corporativos. Los sigils corporativos son super-replicantes. Atacan el espacio imaginativo no-marcado. Invaden la Plaza Roja, infestan las serpeantes calles del Tibet, se graban a si mismos en estilos de peinado. Se replican a lo largo de la ropa, convirtiendo a la gente en vallas publicitarias. Son una poderosa innovación en la historia de la magia sigilitica, que data del primer bisón dibujado en la primera pared de una cueva. El logo o marca, como cualquier sigil, es una condensación, una invocación comprimida, simbólica del mundo del deseo el cual la corporación intenta representar. El logo es el único signo visible de la inteligencia corporativa detrás de el. Walt Disney murió hace tiempo pero su sigil, esa firma familiar, cartoonizada, persiste, arrastrando su vasta carga de contenidos, asociaciones, nostalgia y significado. La gente nace y crece para convertirse en ejecutivos Disney, utilizando la jerga y el credo de una entidad viviente corporativa. Walt Disney, el hombre, está muerto hace tiempo y congelado (o eso dicen las leyendas urbanas) pero Disney, la inmensa, invisible corporativa manifestación persiste. Las entidades corporativas valen la pena ser estudiadas y pueden enseñar al mago observador mucho sobre lo que realmente significa cuando usamos la palabra “magia”. Ellas y otras especie-de-espectros gobiernan el mundo del joven siglo XXI.



fuente:http://frog2000.blogspot.com/2009/08/grant-morrison-comics-lisergicos-para.html

y Extractos de Pop Magic! de Grant Morrison

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