miércoles, 2 de febrero de 2011

Eris y el discordianismo

Aquel que me logra comprender se da cuenta de que mis proposiciones no tienen sentido”. El Tractatus de Wittgenstein

En la mitología griega Eris (en griego antiguo Ἒρις) es la diosa de la discordia. En la mitología romana se le llama Discordia. Su opuesta en la mitología griega era Harmonía, y en la romana, Concordia.
En los Trabajos y días, Hesíodo distingue dos diosas diferentes llamadas Eris:
Así que, después de todo, no había un único tipo de Discordia, sino que en toda la tierra había dos. Respecto a una, el hombre podría elogiarla cuando llegase a conocerla, pero la otra es censurable, y son de naturaleza completamente diferentePues una fomenta la guerra y batalla malvadas, siendo cruel: ningún hombre la ama; pero por fuerza, debido a la voluntad de los inmortales dioses, los hombres pagan a la severa Discordia su deuda de honor.Pero la otra es la hermana mayor de la oscura Noche (Nix), y el hijo de Crono que se sienta en alto y mora en el éter, extendidas sus raíces en la tierra: y es mucho más amable con los hombres. Incluso logra que los perezosos trabajen duro; pues un hombre se vuelve ansioso por trabajar cuando tiene en cuenta a su vecino, un rico que se apresura por arar y plantar y poner su casa en orden, y el vecino compite con su vecino en apresurarse tras la riqueza. Esta Discordia es sana para los hombres. Y el alfarero se enfada con el alfarero, y el artesano con el artesano, y el mendigo envidia al mendigo, y trovador al trovador.[1]En la Teogonía Hesíodo habla menos amablemente de Discordia, hija de la Noche, al engendrar otras personificaciones:
Por su parte Eris (Discordia) parió al doloroso Ponos (Pena), a Lete (Olvido) y a Limos (Hambre) y al lloroso Algos (Dolor), también a las Hisminas (Disputas), las Macas (Batallas), las Fonos (Matanzas), las Androctasias (Masacres), los Odios (Neikea), las Mentiras (Pseudologos), las Anfilogías (Ambigüedades), a Disnomia (el Desorden) y a Ate (la Ruina y la Insensatez), todos ellos compañeros inseparables, y a Horcos (Juramento), el que más problemas causa a los hombres de la tierra cada vez que alguno perjura voluntariamente.[2]La otra Discordia es presumiblemente la que aparece en la Ilíada de Homero como hermana de Ares y por tanto probable hija de Zeus y Hera:
Discordia, insaciable en sus furores, hermana y compañera del homicida Ares, la cual al principio aparece pequeña y luego crece hasta tocar con la cabeza el cielo mientras anda sobre la tierra. Entonces la Discordia, penetrando por la muchedumbre, arrojó en medio de ella el combate funesto para todos y acreció el afán de los guerreros.[3]Al principio del Libro XI, Zeus la envía para provocar a los aqueos.[4]
La leyenda más famosa protagonizada por Eris cuenta cómo inició la Guerra de Troya. Tanto los dioses y diosas como diversos mortales fueron invitados a la boda de Peleo y Tetis (que luego serían padres de Aquiles). Sólo la diosa Eris no fue invitada debido a su naturaleza problemática. Así que Eris (en un fragmento de la Cipria, como parte de un plan urdido por Zeus y Temis) apareció en la fiesta con la Manzana de la Discordia, una manzana dorada con la palabra kallisti (‘para la más hermosa’ o ‘para la más bella’) inscrita, que arrojó entre las diosas provocando que Afrodita, Hera y Atenea la reclamasen para sí, iniciándose una riña. Zeus, para no tener que elegir entre las diosas, puesto que una era su esposa y las otras dos eran sus hijas, encargó ser juez a Paris. Entonces Hermes le transmitió al desventurado Paris, príncipe de Troya, que tendría que elegir a la más hermosa. Siendo como era la moralidad mitológica griega, cada una de las tres diosas intentó sobornarle para que la eligiera: Hera le ofreció poder político, Atenea le prometió destreza militar y Afrodita le tentó con la mujer más hermosa de la tierra, Helena, esposa de Menelao de Esparta. Siendo Paris un joven apasionado, y aunque no se sabe cuánto tiempo meditó sobre la cuestión, terminó por conceder la manzana a Afrodita, raptando luego a Helena y provocando así la Guerra de Troya.
En Las dionisíacas, Nono de Panópolis cuenta que cuando Tifón se prepara para luchar con Zeus:
Eris era la escolta de Tifón en el enfrentamiento, Niké llevó a Zeus a la batalla.[5][editar] Mitología discordianaEris ha sido la diosa mayor de la religión discordiana. En el proceso, ha sido despojada de su «personalidad» especial.
Eris ha sido adoptada como la diosa madre de la moderna religión discordiana.


El discordianismo es una religión moderna (parodia de religión según sus detractores[1] ), fundada entre 1958 y 1959 por Greg Hill (también llamado Malaclypse el Joven, o Mal-2) y Kerry Thornley (también conocido como Omar Khayyam Ravenhurst). Presenta notables similitudes con las interpretaciones absurdistas de la escuela Rinzai. El discordianismo reconoce el caos y la discordia como cualidades deseables, en contraste con la mayoría de las religiones, que idealizan la armonía y el orden. El acta fundacional del discordianismo y libro sagrado, es el Principia Discordia.
Ganó popularidad debido a su papel en la novela The Illuminatus! Trilogy (1975), escrita por Robert Anton Wilson y Robert Shea. En esta obra, base del folclore esotérico hacker, se narra la lucha por el control del poder entre la sociedad secreta de los Illuminatis que gobiernan el mundo desde las sombras y la anárquica resistencia que lucha contra éstos, los seguidores del discordianismo. Sin embargo, no se debe obviar la importancia que tuvieron las numerosas charlas y conferencias que dieron Hill y Thornley en su momento.
Uno de los objetivos del discordianismo es demostrar en su día a día el absurdo de los dogmas religiosos


El discordianismo frente a las filosofías que hablan sobre un orden real que se encuentra en la base de todo el desorden aparente del universo, dice que en el nivel mas profundo de la Realidad lo que encontramos es un Caos puro.
El hombre como si fuera un robot con pseudo inteligencia artificial, tiene una serie de sensores: (vista,oído, olfato, gusto) que proporcionan una serie de información que no es mas que un flujo de datos totalmente desestructurado (caos).
Para que el robot pueda interactuar con el entorno, necesita ordenar estos datos e interpretarlos, además de indicarle los comportamientos que tiene reproducir frente a la recepción de esta información.
Esto lo lleva a cabo mediante una serie de programas(conceptos). Que el mismo robot iría modificando según sus experiencias.
En el caso del ser humano, estos conceptos se adquieren desde que se nace por el contacto con otros seres humanos, el entorno cultural, el aprendizaje,etc.
Lo normal es que exista mucha similitud entre los conceptos mas importantes entre las personas que comparten un mismo espacio cultural (como un país, continente, etc.) y se matizan con los conceptos que se aprenden del entorno social (familia, amigos, etc.) mas cercano.
Estos conceptos, pueden ser, desde el concepto de las percepciones como: "objeto de forma esférica de color blanco con mosaico de forma pentagonal que lo cubre = balón", al pensamiento científico sobre el que basamos nuestros conceptos mas "básicos" de la realidad o el religioso según zonas culturales, sobre el que basamos esa información que percibimos y a veces se escapa del pensamiento científico o que también usamos parar intentar asimilar algo que desconocemos, como lo que pasa con nostr@s (nuestra personalidad, recuerdos y demás) cuando desaparece nuestro cuerpo físico.
En las filosofías principalmente occidentales se busca la realidad a base de intentar perfeccionar estos conceptos comparándolos, lo que es un poco absurdo, ya que no puede haber ningún modelo de referencia en algo así.
Entonces, si es imposible ver o interpretar la realidad, que en sí es un caos puro sin usar un filtro creado de conceptos, lo que hace que la realidad sea una pequeña farsa, ¿Por que no crear y usar el concepto que mas nos guste no olvidando nunca que solo es un concepto?
Perdón, lo intento de nuevo: ¿Porque no vivir la "realidad" que mas nos apetezca, nunca olvidando que es una pequeña farsa?
Si, un/a discordian@ siempre debe estar preparada para poder ponerse en contra de sus propios argumentos, porque sabe que no son reales y porque es mas divertido :)
De hecho, si ya has cogido este planteamiento filosófico como cierto, ya estas siendo una mala discordiana.

Fuentes:

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