sábado, 29 de enero de 2011

meditacion sexual




Concentre su pensamiento sobre el centro genital hasta que empiece a sentirlo un poco más caliente. Puede intentar pensar un poco en una escena sensual, si eso le ayuda, pero no utilice la masturbación: quiere obtener energía, no disi­parla. Cuando note que el calor le llena el centro, hágalo subir por la parte delantera de su cuerpo como si fuera una corriente de aire cálido, hasta que llegue al vientre, al estómago, al pecho, a los pulmones, a la garganta y hasta la punta de la lengua. Vuelva a poner su atención en el centro sexual y de nuevo haga subir la energía, pero esta vez por la es­palda, sobre las nalgas y por la columna vertebral, por encima de la ca­beza hasta llegar a la nariz, y hágala entrar por las ventanas de ésta has­ta que llegue al paladar. (Tendrá que repetir este ejercicio antes de uno de los rituales, así que esta vez le sirve de prueba.) Ahora, con la pun­ta de la lengua toque el paladar y los dos meridianos se unirán en un to­rrente cálido de energía que llena el área del cerebro medio.
También puede intentar otra forma de este mismo ejercicio reu­niendo la energía del centro sexual como antes, pero «viéndola» subir a través de la columna vertebral como una onda de luz roja que va a enchufarse al área del cerebro medio. Una vez allí, puede obtener tan­ta energía como necesite. Repítalo cada mañana y se sorprenderá de lo fuerte y alegre que se siente. Si cambia el color, también cambiará el uso de la energía.
Con el color azul, puede calmarse, mientras que con el verde estimulará su creatividad (esto funciona muy bien porque el punto de fundamento de la creatividad alimenta los receptores creativos del cerebro). El amarillo, el dorado y el rosa oscuro curan y son especialmente útiles después de una operación de cirugía. El naranja es bueno para aquellos que se ganan la vida hablando o escribiendo: estimula los centros de comunicación de la garganta. El violeta y el índigo deben utilizarse antes de dormir y pueden estimular los sueños para un fin determinado, por ejemplo, para solucionar problemas.

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